Cuando la cama hace ruido

Cinco de la mañana.
Un par de manos te agarran por la cintura y te arrastran desde tu calentita y confortable esquina a un territorio frío, inexplorado: el centro de la cama. Te resistes, pataleas, te haces la dormida, finges delirar en sueños, pero esas manos ya aprietan tus tetas. No hay escapatoria: él, ha ganado.
Y ahí estás tú con la legaña todavía a medio construir y tu novio con ganas de mambo. Te dejas llevar, imaginando que el motivo carnal por el que te ha despertado se convertirá en una preciosa sinfonía de sexo romántico como el de las mejores películas ñoñas de esas que tanto te gustan a ti y que él no soporta.
Y empezáis a dar rienda suelta a la pasión.
“Niqui-ñiqui- ñiqui´ñiqui”. El colchón. No llega con que se te claven los muelles que ahora también te da un concierto en pleno acto sexual pasándose el morbo por la funda. Bueno, puedes soportarlo. No pienses en ello. No lo pienses, tú a lo tuyo….
FIVE MINUTES LATER
“Pum-pum, pum-pum”. ¡Me cago en la madre que parió a Falete! Ahora el cabezal de la cama se revela sonoramente por el maltrato al que está siendo sometido contra la pared del dormitorio. Entonces él, se levanta, y apresuradamente busca algo para introducir entre cama y pared: un par de calcetines, unas bragas, un cojín, la tostadora….
Volvéis al tema. Esta batalla aún no está perdida.
Pero el ruido, lejos de amortiguarse, se ha convertido en una fusión del “ñiqui-ñiqui” y el “pum-pum”. Un “ñiqui-pum, ñiqui-pum”. Tu HOMBRE alarga el brazo en un arrebato de virilidad absoluta para agarrar el cabezal de la cama y tú te das la vuelta buscando alegremente nuevas formas de innovar en la cama. En ese momento descubres la horrorosa marca que su manaza está dejando sobre el cabezal recién limpiado. Una marca que se va extendiendo al compás de vuestros movimientos dejando el cabezal como un cuadro. Hay tantas huellas que cualquier tarostista tuerto podría leerle el futuro a tu novio y a toda su familia mirando el puto cabezal.
Él sigue, decidido, a coronar su hazaña, pero tú no piensas en otra cosa que en ESAS MANCHAS. Te falta concentración, y, entonces, propones la gran idea: probar en el otro sentido de la cama. Es lo que yo denomino “polvo en cruz”, no porque vuestros cuerpos formen una cruz con el colchón –como de hecho pasa- sino porque es una cruz practicarlo. A ver, la postura está bien si tu novio mide menos de 1.60, supuesto en el que lo que no estaría tan bien es tu novio. Lo que ocurre con largos superiores es que el montador tendrá que apoyar las patitas en el frío suelo o en la escurrizida alfombra al tiempo que mantiene su torso erguido y sus tríceps en tensión para no caerse de cabeza hacia el otro lado.
Si lo conseguís, os sorprenderá un “iji-iji” de las patas de la cama, que, al ser desplazadas en horizontal pierden buena parte de las propiedades de estabilidad para las que, supuestamente, fueron construidas.

Desbordada por las circunstancias y la alineación de los astros que te impiden tener una vida sexual activa y saludable te tiras al suelo cual perra en celo para acabar allí mismo: entre la cómoda y la esquina de la cama.
Os miráis con lágrimas en los ojos al tiempo que entonáis “lo conseguiremos”.
El parquet viejuno empieza a crujir pero os da igual, te das un cabezazo contra el cajón medio abierto de la cómoda pero resistes, su pierna se enreda entre las cortinas y medio visillo se viene abajo pero seguís con vuestro objetivo de copular, superando todas las barreras que la vida os pone delante.
Acabáis, destrozados, doloridos, magullados, pero felices de haber llegado hasta ahí, como dos supervivientes de un naufragio.
Son las seis.
Habéis despertado a todo el vecindario. Suenan cisternas y toses secas. La venganza está cerca.
Domingo, diez de mañana.
Comienza el rugir del taladro en el piso de arriba al son del silbido de Manolo, el entrañable presidente de la comunidad. Su señora pone Radio Líder a tope de power y canta a voz en grito “El gallo sube”. El de abajo se ha animado y saca la sierra de calar Black and Decker último modelo para construirle a su hijo el columpio de madera que le pidió hace ocho años. Cuando tenía diez.
Con la cabeza metida en el váter, maldices tus muebles old school.

Grandes mentiras de la humanidad: Las separaciones amistosas

Situación: Estás con un amigo tomando un café y surge la pregunta (casi siempre con mala leche, para que engañaros)
– Oye Raúl, y… ¿qué tal te va con Laura? Hace tiempo que no me hablas de ella.
A lo que él, fingiendo una serenidad arrolladora, contesta:
– Bien, tía. Lo hemos dejado, pero nos llevamos genial. Ya sabes, no nos entendíamos y hemos preferido separarnos de mutuo acuerdo.
Pero ahí sigues tú, con tu mierda de vida aburrida, hurgando en la herida, buscando un poco de drama:
– Jo, no sabes cómo lo siento…de veras, ¿seguro que estás bien? Sabes que me tienes para lo que quieras.
– Claro que sí, estoy estupendamente, nunca he estado mejor en mi vida. Necesitaba aire, ver las cosas  desde otro prisma…ya sabes como era Laura. Me ahogaba un poquito la relación pero no quería hacerle daño, era cuestión de tiempo que esto se terminase. Y mira, al final hemos solucionado las cosas como dos adultos, cada uno por su lado, pero sin malos rollos. Es que me parecen patéticas las personas que montan un numerito, qué falta de autoestima!
      MENTIRA, MENTIRA Y MÁS MENTIRA.
Lies
Se te ve en los ojos que estás aguantando las ganas de echarte a llorar como un bebé, arrastrarte por el suelo y confesar que has intentado suicidarte tres veces porque Laura, amigo, TE HA DEJADO. Pero ha sido tan lista que te ha lavado el cerebro para hacerte sentir bien, qué coño, para no sentirse tan mal ella, y convencerte de que los dos lo estáis dejando porque es lo mejor para ambos, y tú, fracasado y sin más opciones que el acoso, presumes ante la sociedad de tu civismo y tu independencia.
Seamos claros. Siempre hay un dejador y un dejado. Son dos caras de la misma moneda. Y una moneda siempre tiene las mismas caras: el Rey, altivo, importante, dueño de su destino; y ese mapita cutre con el número que se pone para rellenar el otro lado. Y tú eres el mapita con el número, un número más en la vida del Rey. Te guste o no te guste.
 Llamadme incrédula pero es que no acaba de convencerme esa supuesta situación en la que estás con tu pareja el viernes por la noche viendo como Belén Esteban anuncia su última separación de Fran en el Sálvame Deluxe y de repente, te acuerdas, y le dices:
-Oye, cariño, ¿y qué te parece si lo dejamos también nosotros?, es que yo creo que estaríamos mucho mejor los dos.
 – A lo que él te responde – Jo- der, acabas de leerme el pensamiento. No sabes qué alivio. Justo iba a proponértelo yo, pero es que siempre te me adelantas, nena.
– Bueno, entonces, yo me voy a quedar con el coche y con el plasma y a ti te dejo esta puta mierda de piso viejo y la hipoteca a 45 años.
– Genial, genial. pero qué generosa eres, tonta!
– Qué, ¿lo celebramos echando un polvete?.
Desgraciadamente lo que acabáis de leer es ficción. Y la realidad casi siempre supera la ficción. PERO PARA LO MALO.
Tu pareja  te dejará casi siempre por uno de estos tres supuestos:
          No te aguanta más. Tu sola presencia le da asco. Le molesta el olor de tus pies, tu ropa, cómo colocas la toalla en el baño, la manera en que te rascas la cabeza y se avergüenza cada vez que abres la boca. Ten en cuenta que el cuchillo nuevo enorme que ha comprado no es para el pulpo. De hecho, nunca hacéis pulpo, gilipollas.
          Le gusta otra persona. Esto suele sumarse al punto anterior, aunque no necesariamente. A veces puede seguir queriéndote, pero no tanto como al otro, por eso te deja.
          Necesita estar sola/o, pero te sigue queriendo. Esta es la excusa que te darán en el 99% de los casos, una cifra inversamente proporcional a la cantidad de veces que esto ocurre en la vida real. puede que tú pertenezcas al uno por ciento de los afortunados, aunque yo no estaría tan segura.
Podéis seguir viviendo en la mentira o, al contrario, podéis ayudar a otras personas a superar sus rupturas y reconocer con la cabeza bien alta que los han dejado y que tienen que seguir con sus miserables vidas. Es tan fácil como repetirse “Soy digno del amor de otra persona y no me avergüenzo de haber fracasado en mi relación”. Aunque a veces, un ansiolítico facilita mucho el trance.
Al fin y al cabo, hay cosas peores. Hay gente que tiene gonorrea.
photo by:

Clic en “ME GUSTA” y otras formas de salvar vidas a través de Facebook

Resulta indignante, vergonzoso, patético y asqueroso la cantidad de páginas de Facebook que captan seguidores a través de fotos e historias –ciertas o no, qué mas da- de personas enfermas, violadas, mutiladas, víctimas de malos tratos, de catástrofes naturales o de guerras.
A todos os sonará eso de “dale a me gusta si estás en contra del maltrato infantil”, “comparte esta foto de una mujer violada y asesinada si estás en contra”. Y sí, ahí ponen la foto del bebé lleno de golpes, el cadáver de la mujer supuestamente violada o la imagen de niños con progeria para los que estén en contra del cáncer infantil.
Yo, que he tenido que ir página por página para restringir sus actualizaciones en mi muro cada vez que uno de mis contactos compartía alguna de estas chorradas de muy mal gusto, me pregunto en qué cabeza cabe que compartiendo una puñetera foto lucharemos, de algún modo, contra todas estas desgracias.  
Para la gente de buena fe que todavía no se haya dado cuenta, que sepa que lo único que consigue compartiendo esas fotos es generar audiencia en la página que las cuelga y por tanto, más tráfico, más seguidores, etc. A los que suben esas fotos e historias sin ningún tipo de criterio y conocimiento del asunto con comentarios espantosos regados de faltas de ortografía SE LA SUDAN los niños con progeria porque ni siquiera saben qué coño es. Simplemente recopilan fotos muy desagradables para saciar el morbo y la supuesta buena voluntad de los idiotas que las comparten.
Estoy muy cabreada. De verdad: Esto es lo que ponía en el pie de foto de la chica violada en un autobús de la India (literal):
“ELLA ERA UNA ESTUDIANTE DE 23ANIOS
SU ERROR FUE SUBIRSE EN EL AUTOBUS EQUIVOCADO
6 HOMBRES LA VIOLARON UNO X UNO Y LUEGO USARON
UNA BARRA DE. HIERRO PARA DESGARRARLE LA
VAGINA EL CUAL LE ATRABESO EL INTESTINO DELGADO EL
Y EL GRUESO EL CUAL SE LE ATRABESO X EL CUERPO LA 
LA DEJARON EN LA CARRETERA DESNUDA,HERIDA DESVASTADA 
AL DEJARLA ALLI NISIQUIERA LE ECHARON UNA MANTA. ASU
CUERPO ELLA NUNCA PODRA TENER UNA VIDA NORMAL
ENTRO EN COMA 5 VECES EL 16 DE DICIEMBRE DEL 2012
CUANDO LA ENCONTRARON ESTABA INCONCIENTE,
CRITICA PERO NO PARABA DE LLORAR
NO TE PREOCUPES ELLA NO ES TU HERMANA TU PRIMA

TU HIJA TU AMIGA ELLA FUE SOLAMENTE
UNA VICTAMA MAS DE UNOS VIOLADORES QUE MERECEN
LA PENA DE MUERTE
ELLA MURIO EL SABADO 28DE DICIEMBRE DESCANSE EN PAZ
SI ESTAS ENCONTRA DELA VIOLENCIA
PONLE UN LIKE SINO IGNORALO!!¡
SOMOS MUJERES Y EXPUESTAS A TODO PERO NO DELA VIOLENCIA
YA BASTAAAAAAAAA!!!!!”
**PRISCI**

Como veis, una explicación detallada de todo lo que pasó porque es SÚPER necesario entrar en este tipo de detalles para “concienciar” a la población no sé de qué… Ah sí, de que tenemos que estar en contra de la violencia a las mujeres. Gracias, Prisci.
Por supuesto, el textito iba acompañado de una foto del cadáver de la chica. Qué sensibilidad, oye. Estoy convencida de que hasta el mismísimo Pedro Piqueras lo encontraría demasiado escabroso para abrir su informativo.
Lo que pasa que la tontería de la gente no deja de medrar y a mí la paciencia se me está acabando. La próxima vez que vea algo así en mi muro comentaré un:
  -¿pero tú eres gilipollas o qué? Te voy a meter el palo por el culo a ti a ver si dejas de molestarme, ignorante sádico de mierda.
Disculpad.
Lo que quiero explicaros, amigos, es que cuando compartimos esas fotos y contribuimos a generar audiencia en esas páginas tan cutres lo único que conseguimos es que haya gente que se lucre a costa de vender la vida y las miserias de otras personas. Si de verdad queréis ayudar, meteros en una ONG, visitad a niños o ancianos enfermos, colaborad con un banco de alimentos o firmar manifiestos a través de organizaciones serias como Avaaz o Change.org.

Pero, por favor, que vuestra estupidez no me joda el día.