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“Me llamo Ángela. Me van a matar”

Anoche Televisión Española emitía Tesis, la ópera prima de Alejandro Amenábar rodada en 1996. El logline que aparecía en el cartel de la película está considerado por los expertos cinéfilos como uno de los grandes aciertos comerciales del cine español “Me llamo Ángela. Me van a matar”. Pocas frases resumen tan bien y tan descarnadamente el miedo, el terror y la psicosis del que sabe que va a morir. Como estrategia de venta fue un éxito: después de ver el tráiler es difícil no querer saber qué pasa con Ángela. A todos nos invade el deseo humano de querer trascender la pantalla para poder ayudarla. Sentimos el miedo en los ojos de Ángela.

Muchas mujeres, de carne y hueso, viven cada día con la misma sensación que Ángela. El horror de que las pueden matar en cualquier momento.

Ayer fue un día negro para la violencia machista en España. Dos adultas y dos niñas eran asesinadas a manos de su expareja, su hijo y de su propio padre. Las mataron hombres por el hecho de ser mujeres o para hacer daño a una mujer. No busquéis más explicaciones: ni arrebatos pasionales, ni locura transitoria, ni efectos de las drogas, ni “era un tipo encantador y a saber qué le habrá hecho ella”. Como cualquier grupo terrorista, el machismo, aparte de matarnos, nos aniquila psicológicamente, nos humilla, nos anula, nos llena de miedo, y pone al hombre –y al género masculino, en general- en una dimensión de superioridad sistemática -“si no haces lo que yo quiero, ya sabes lo que te puede pasar”- que nada tiene que ver con un crimen puntual.

La “violencia de género” no es una excepción, ni se trata de casos aislados, ni de locos psicópatas que ayer por la mañana saludaban y a primera hora de la tarde son capaces de llamar la policía para decir tranquilamente que van a matar a sus dos hijas para luego suicidarse y, después de asesinar a las niñas de la forma más espeluznante posible, la locura transitoria se les pasa y se olvidan de rebanarse el pescuezo.

También ayer, 31 de julio de 2015, una mujer de 33 años era asesinada por su expareja en Palma de Mallorca. El hijo de puta cobarde la apuñaló y degolló y tuvo que estar borracho para hacerlo, a ver si cuela el estado de ebriedad como atenuante de su poco valor y síndrome de inferioridad como deshecho humano. Hace sólo unos días, el 10 de julio de 2015, Laura González, de 27 años fue quemada viva por su expareja en Santa Cruz de Tenerife. El asesino decidió acabar con la vida de su ex en plena calle, para dar ejemplo o otros hijos de puta de lo que cualquiera es capaz de hacer. No hace falta tener mucha fuerza física para rociar a nadie con líquido inflamable, ni para degollarlo, ni siquiera para asestarle varias puñaladas. Mucho menos si son dos niñas de 4 y 9 años. Sólo hace falta una cosa: mezquindad.

En lo que va de año, 45 mujeres, 3 niñas y 7 hombres fueron asesinados por otros hombres que se creían dueños de mujeres de las que no merecían su amor. El año pasado murieron 102. Entre 2010 y 2013, 460 mujeres fueron víctimas de la violencia patriarcal. Más de 800 desde que empezaron a registrarse datos estadísticos oficiales, en 2003.

Esto se llama feminicidio. Y es el asesinato sistemático de mujeres por el hecho mismo de serlo. Y, a pesar de no estar tipificado juridícamente como delito, es LA PRINCIPAL causa de muerte de mujeres de entre 14 y 55 años en todo el mundo. Y, por ello, es incomprensible que el terrorismo machista no haya alcanzado la misma categoría penal que el terrorismo de ETA o el yihadismo, y no exista un pacto de Estado para acabar con esta lacra que lleva siglos oprimiendo a la mitad de la población.

En los atentados del 11M murieron 193 personas. ETA tuvo 36 años para asesinar a 829 personas, entre 1975 y 2011. A este paso, las cifras de asesinadas a manos de hombres en España será de 2400 en el mismo período. Multiplicando por tres los crímenes de ETA. A nadie se le ocurría decir en los medios de comunicación que un etarra tuvo un mal día o el concejal de turno lo había provocado con sus políticas antinacionalistas. A ver si tenemos el mismo respeto por nuestras muertas y dejamos de insinuar que se lo merecían.

“Te has enamorado del malo, imbécil”, le decía Chema a Ángela en Tesis. Desgraciadamente, y sin que sirva de justificación, ni la madre de las niñas, ni la joven rociada con gasolina –madre también de una niña, que pasará a engrosar la larga lista de huérfanos por violencia machista-, ni la degollada por su ex, habían presentado denuncia previa. Si os enamoráis del malo, denunciadlo. Si conocéis algún caso, no seáis cobardes. Hacedlo.

Eso es lo que tenemos que hacer todas y todos, a partir de ahora, desde el momento en que un atisbo de violencia machista se presenta en ese chico encantador que siempre saluda en el ascensor por las mañanas. Por ellas, por nosotras, por nuestras madres y por nuestras hijas. Hasta que se colapsen los juzgados de este país. Hasta que dejen de matarnos.

Yo también me llamo Ángela. Y tengo miedo.

Tesis-1996

Donde metas (te metan) la polla, mete la olla

Para todo en esta vida hay que cumplir ciertas reglas del decoro y la buena educación, también para intentar tener sexo con alguien. Aunque seamos muy modernos y liberales –sobre todo si somos muy modernos y liberales- hay unas cuantas líneas rojas que BAJO NINGÚN CONCEPTO nos deberíamos saltar por un polvo. A no ser que sea el último polvo de nuestra vida. A no ser que sea para acostarnos con el amor de nuestra vida. A no ser que seamos unos hijos de puta redomados, que entonces sí se puede, pero en plan mal.

Para empezar, el gran pecado capital, lo nunca jamás se debe follar uno por muy follable que sea, es al ex de una amiga o de un amigo. Parece obvio, pero el mundo está lleno de gente que intenta acostarse con tu ex en cuanto te das la vuelta. Personalmente, el ex de cualquiera de mis amigas (aunque sea el exrollo o el examante, es decir, una persona con la que han estado un cierto tiempo para entender que ha habido una implicación emocional) deja de existir como hombre copulable en mi radar sexual. Simplemente no está. A dios pongo por testigo que jamás me he acostado (ni me acostaré) con el ex de nadie a quien aprecie mínimamente porque sería lo mismo que compartir vibrador con una amiga. Que yo las quiero, pero lo que entra en el chochamen de una no entra en el chochamen de la otra. Te dejo mis tampax pero no me los devuelvas usados, por favor. Si, por causa de las drogas, el alcohol o un exceso de alegría puntual, te acuestas -o intentas acostarte con- el ex de tu amiga/amigo al menos ten el coraje de contarlo. Los cambios que se producen en una persona con respecto a otra en cuanto se acuestan son tan obvios para el resto del círculo social que hablarán por sí mismos. Es mucho mejor confesar a que te pillen. Si das con una amiga o amigo reincidente, replantéate vuestra relación. Si eres reincidente, háztelo mirar. Igual consigues unos cuantos polvos a costa de quedarte sin amigos. Tú misma.

Donde metas (te metan) la polla, mete la olla. hay un momento

Tampoco vayas a levantarle el objeto de deseo a tu amigo o amiga. Que se te ocurra acostarte con esa persona por la que pierde el culo tu colega es casi de la misma gravedad que lo anterior. Eso no se hace, coño. Y si resulta que te has enamorado y es recíproco, sólo te queda dar la cara. De lo contrario, piensa que acabar con esa persona en la cama puede acabar con tu relación de amistad. ¿De verdad compensa?

No te acuestes con el amigo/a o el hermano/a de tu ex. Sé que si te han puteado/engañado/lastimado cualquier idea para devolvérsela al otro parece buena pero, créeme, tu estilo y tu clase están por encima de eso (y si no, lo disimulas). Si la cosa se vuelve “inevitable” y la relación con tu ex es buena, es hora de que te plantees decirle lo que pasa por tu cabeza antes de que se entere de lo que pasa entre tus piernas. Pecador sí, pero cobarder nunca.

Luego están los que son infieles con el amigo de su pareja, o con su cuñada o cuñado. Que no habrá gente en el mundo para echar el polvete de desahogo que vas tú y decides dejarlo en familia. Así empezaron los Borbones.

No te acuestes con tu jefe o jefa. Nunca. Jamás. Es una malísima idea que cambiará para siempre vuestra relación profesional y personal. El sexo con un jefe es un arma de doble filo. Que tenéis mucha química y todo eso, pues piensa en Hiroshima y razona las consecuencias. Y oye, que si tu jefe insiste y tú no quieres, lo mismo lo puedes mandar a la mierda y trabajar dignamente en el Carrefour sin aguantar a un gilipollas extorsionador. Que ya no estamos en la época de ir intercambiando ascensos por favores sexuales, por favor.

No te acuestes con un perrito, gatito o un menor de edad (menor de edad es 21 si tú tienes más de 30). El sexo entre adultos inteligentes y libres, y entre adultos sin más, y muebles, está permitido; pero sé consciente de que lo demás es desviación, trastorno mental y delito penado por ley.

Olvídate del profesor buenorro, al menos, mientras te esté dando clase. Saca ese cinco por méritos propios. Una vez que hayas acabado la carrera, el master, o la ESO en sesión nocturna, pues oye, que tirarse al profe tiene su morbo.

No te acuestes con alguien que te caiga mal. Es increíble descubrir la cantidad de personas que cada día se acuestan con otros sujetos a los que no tragan (descartamos elementos líquidos). Si no te irías a tomar unas cañas o no pasarías un día al sol con el individuo en cuestión porque te resulta insoportable, ¿qué sentido tiene tirárselo? Pues con todo esto bien claro, sales un día de fiesta y te encuentras al tío-baboso-gilipollas al que nunca has soportado, y en medio de esa discusión en la que le sueltas lo estúpido y chulo que te parece, pero a la vez animada por los efluvios etílicos, decides empotrarlo contra la barra del bar para luego salir de allí e ir directos al picadero. No olvides que por la mañana, cuando te levantes, “melofó,” va a ser siendo el mismo cretino de siempre. Échalo cuanto antes.

Nada de follarse a alguien que te debe pasta. Éste es el típico caso de que, indignado, vas a pedir que te devuelvan tu dinero y sin saber ni cómo ni por qué te acaban metiendo la lengua en la boca y bajando los pantalones en el baño del Carrefour en el que ahora trabajas después de acabar la carrera y liarte con el profesor que siempre te suspendía, para después conseguir un trabajo de la tuyo y tener que dejarlo para evitar follarte a tu antiguo jefe. Un drama.

No te acuestes con alguien que te dice que está muy rallado con su ex. No eres psicólogo, y si lo fueres, no estás ejerciendo en estos momentos (o eso espero). Todos los que hablan amargamente de sus exs cuando están flirteando con alguien es que no lo han superado. Nunca sabes cuándo se va a producir el momento depresivo en que tendrás que sacar tu paquete de pañuelos de papel celosamente guardados para limpiarte los bajos en los baños de los bares, donde nunca jamás hay papel. Tu noche puede acabar dando palmaditas en la espalda y palabras de aliento a alguien que, en realidad, quiere follarse a otro que le gusta DE VERDAD. Tú eres la sacarina de su diabetes. La insulina anda por ahí suelta. Que se muera de hiperglucemia.

Sé que esto es lo más difícil, pero no te acuestes con tu propio ex a no ser que quieras que deje de serlo y el otro esté enterado. El refranero popular lo tiene muy claro “donde hubo fuego siempre quedan cenizas”. Tan cierto es esto que a veces las cenizas podrían prender, generar un incendio forestal y atraparos a los dos dentro. Aquí hay varias opciones posibles:

a) Te mola pero tú a él/ella ya no=ERROR. Esto va a multiplicar tu duelo por mil.

b)Le molas pero él/ella a ti ya no=ERROR. Lo mismo pero al revés. Ese mal cuerpo que tienes por la mañana se llama CULPA.

c) Os moláis mutuamente. ACIERTO. Bien, entonces ¿por qué no estáis juntos? *Discutir este punto con serenidad, e intentando evitar las expresiones “la zorra”, “el payaso”, “tu madre” y/o “tu padre”.

d) Eran más de las 5 de la madrugada, mezclasteis vino con ron, ginebra y chupitos de tequila. Estás solo y no has pillado. A la otra persona le pasa exactamente lo mismo. Para qué te vas a molestar en buscar presa cuando ya tienes a alguien de confianza a mano. Puede parecer triste, pero sin duda, es el mejor y más sencillo ACIERTO.

Donde metas (te metan) la polla, mete la olla. Barra

Por mucho que os diga Paulo Coelho, la realidad es que en el sexo, como en casi todo, querer no es poder.

Tania y Pablo: lo personal es político

A las 22.31 de la noche del 22 de marzo de 2015, y con el 98 por ciento de los votos escrutados en las primeras elecciones a nivel nacional en que Podemos incurre como partido político, Tania Sánchez y Pablo Iglesias anunciaban su separación sentimental a través del Facebook de ella. Con un texto redactado con tal solemnidad que parecía escrito por el jefe de la Casa Real, y que superaba con creces en longitud y emotividad al escueto comunicado de Iglesias sobre los resultados electorales colgado apenas 15 minutos antes, se saltaban por el forro sus “aspiraciones de cambio político”, para rezongar en el barro del chismorreo del que supuestamente huyen.

“Ojalá no tuviéramos que escribir esto aquí. Ojalá nuestra vida privada pudiera ser sólo nuestra, pero, para nosotros, eso dejó de ser posible.

Escribimos esto para evitar rumores y debates mal intencionados, y os pedimos respeto: los asuntos personales no deberían ser objeto de debate público, aunque los protagonicen personas públicas.

Ya no somos pareja; nos queremos mucho, nos admiramos, nos respetamos, somos compañeros y compartimos las mismas aspiraciones de cambio político, por las que seguiremos trabajando. Simplemente ya no somos pareja.

Esta nota contiene las únicas declaraciones públicas que habrá por nuestra parte sobre este asunto.

Tania y Pablo

Tania, la mujer más valiente que conozco y a la que más admiro

Pablo

Pablo, el hombre que lo cambió todo y al que más admiro.

Tania”

Tania y Pablo: lo personal es político
“Se nos rompió el amor de tanto castarlo” Fuente: libertaddigital.com

Tania y Pablo se convirtieron el domingo en esa invitada que decide acudir a tu boda con un vestido blanco largo y no contenta con eso, saca a tu marido a bailar para joderte la fiesta. Eso debió pensar Teresa Rodríguez cuando vi el mensajito de desamor que su jefe firmaba en Facebook mientras ella celebraba los 15 escaños conseguidos para la formación en el parlamento andaluz.

Con todos los lugares comunes a los que recurren los personajes del papel couché, el comunicado de los jóvenes políticos parecía un copia-pega del que mi admirado Paquirrín colgó cuando rompió con Jessica Bueno: “Jessica y yo no estamos juntos. Es una pena pero así han venido las cosas. Espero lo entendáis y los medios de comunicación nos respeten. Ha sido de mutuo acuerdo. Nada que inventar”.

Por supuesto, Pablo y Tania recordaron con tristeza que son víctimas de una persecución mediática y justificaron el anuncio que nadie les había reclamado “para evitar rumores y debates mal intencionados”, aunque hace diez días ella concedía una entrevista a Yo Dona hablando de su relación y respondía preguntasTania y Pablo: lo personal es político acerca de cómo lo petaba en su juventud “Era alta y rubia. No me iba mal y ligaba, pero siempre he tenido una baja autoestima sobre mi aspecto físico que ha mejorado con los años. Me desarrollé muy pronto…” o sobre su instinto maternal “en este momento de mi vida no (me he planteado tener hijos)”.

El rollito de no queremos que nos molesten, no nos gusta llamar la atención, pedimos respeto para nuestra vida privada y tenemos la intención de seguir siendo amigos es muy moderno y progre, pero coincidiréis conmigo en que no cuaja mucho con el anuncio de ruptura en plan Shakira y Piqué. Está claro que lo que más llama la atención no es la ruptura en si, sino la urgencia por anunciarlo dadas las circunstancias: en plena noche electoral y con medio país pendiente de los resultados de Podemos. Si fue una estrategia para pasar desapercibidos, hay que reconocerles el mérito en conseguir exactamente lo contrario.

Sin ser yo la mal intencionada, esto me hace sospechar que las acusaciones de corrupción en las que está metida Tania Sánchez pueden convertirse en algo más gordo si se confirma que el cuñado cabrón se benefició de contratos públicos en el ayuntamiento de Rivas a sabiendas de ella, mientras era concejala. Con Monedero expulsando mierda en aspersión cada vez que abre la boca, Pablo Iglesias no necesita más frentes abiertos en su primera carrera electoral hacia la Moncloa.

“Lo personal es político” el eslogan que movilizó a las feministas en los años sesenta, es algo que deberían tener grabado a fuego Tania Sánchez y Pablo Iglesias. Es cierto que su relación tiene cierto interés mediático, pero conocedores como son de los medios de comunicación, debieran entender que el motivo va mucho más allá de las tertulias de anarosas y mariteres. Se trata de la relación entre dos políticos de formaciones progresistas con aspiraciones de gobierno (una para la comunidad de Madrid, el otro para el Gobierno de España) que merecen una especial vigilancia, exactamente igual de la que se les reclama a otros personajes públicos con responsabilidades políticas. Algo que se ha acrecentado desde que ella abandonara IU y su futuro político se relacionase recurrentemente con la formación de Iglesias. “Podemos, en principio, no quiere ir con nosotros”, comentaba ella hace menos de dos semanas.

El argumento de “los asuntos personales no deberían ser objeto de debate público, aunque los protagonicen personas públicas” no me vale en este caso, y es exactamente el mismo que podrían esgrimir Isabel Pantoja, Maite Zaldívar o Ana Mato cuando reclamaban su derecho a no enterarse de nada de lo que hacía su pareja mientras los Jaguar y las bolsas de billetes eran traídos por simpáticos enanitos a las puertas de sus casas.

Aunque a Tania no se la ha imputado todavía por ningún delito –ni parece haberse lucrado personalmente- y ellos dos ni siquiera se conocían cuando era concejala, puede que Pablo se haya acojonado ante la posibilidad de que un Urdangarín entre en su vida en el año más decisivo para su carrera política.

“Tania ha cometido dos pecados. El primero ser mi novia”, decía él hace unos meses. Absuelta del primer pecado por obra y gracia de las redes sociales, esperemos que no tenga que rendir cuentas ante otros más serios.

La historia de amor se acaba, pero ahora los medios de la casta tienen por delante una tarea mucho más gratificante: encontrar nueva pareja para Pablo Iglesias y encumbrarla a las portadas del corazón, mientras fotografían a Tania saliendo del Mercadona un lunes a las nueve, con la resaca del fin de semana, en chándal y sin maquillar “con gesto serio y apagado después de enterarse de la relación de su ex con la joven y guapa señorita X”.

Al tiempo.

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