Categoría: hombres

Quedar para follar

Hay pocas cosas que una mujer debería tener tan claras como la importancia de los horarios para quedar con un hombre según el tipo de interés que tenga en el tipo en cuestión. Un complejo sistema de relaciones sociales basadas en el estómago ha hecho que las citas de cualquier tipo se organicen según las horas de las comidas: desayuno, almuerzo, cena, cañas y copas (*considerando “cañas” y “copas” una parte indispensable de la dieta mediterránea). Y según los horarios de la reunión así podremos interpretar las intenciones del hombre, especialmente cuando se trata de la primera o primeras citas, y no existe una relación previa asentada en la confianza y el conocimiento mutuos.

El desayuno

Quedar para desayunar es como quedar para ver los teletubbies. No existe riesgo ni razón alguna de alegría desmesurada cuando quedas para tomar un colacao y unas tostadas. El hombre que propone quedar para desayunar te está enviando una inequívoca señal de que no te desea. Al menos de que no tiene intención alguna de follarte en ese momento. Organiza tus reuniones de trabajo y tus citas con el amigo gracioso y entrañable por las mañanas. Ningún hombre que quiera follar te propondrá quedar para desayunar. Nunca. Jamás.

Quedar para Follar Desayuno
Si quedas para desayunar con uno así, además de no follar engordarás 10 kilos en un mes. Enhorabuena.

El almuerzo

La comida del mediodía es confusa y se da a diferentes interpretaciones. En principio, quedar para comer no alberga grandes interpretaciones sexuales ya que el horario, la luz, y la escasa o nula ingesta etílica que debería caracterizar un almuerzo, no se prestan a folleteos en el baño del bar. Hablo de gente normal que tiene horarios y una vida normal, otra cosa es el mundo del faranduleo y la política en donde cualquier día de la semana es bueno para beber y lo que surja, como repartir contratos públicos a dedo o bajarse las bragas detrás del instituto de tu prima pequeña y encontrártela haciendo lo mismo mientras falta a clase de gimnasia.

Quedar para comer es un poco más íntimo que quedar para desayunar, porque puede dar pie a una segunda cita para cenar. Pero la realidad es que follar, no se folla (casi nunca).

Las cañas

Cuando quedas con un hombre para tomar unas cañas por su mente masculina pueden estar pasando dos cosas: a) está quedando con un amiga, b) está quedando con un amiga a la que se quiere follar. Según un estudio de la Universidad de Massachussets, en el 90 por ciento de los casos tu amigo te quiere follar. El 10 restante es gay, católico practicante, o tiene una novia que se llama La Jenny y reparte hostias como panes.

La cena

Si aceptas la invitación de un tipo para cenar, date por follada, querida. Quedar para cenar es el sinónimo sutil y elegante del quedar para follar de toda la vida. El ambiente es el más propicio de todos: la intimidad que brinda la oscuridad, la ropa elegante, el maquillaje de diva que no te puedes poner a las 2 del mediodía, los tacones altos, el perfume cargado, o el resto de parejas del restaurante que han quedado para follar o vienen ya folladas de casa.

Obviamente puedes decidir no follar, pero tampoco hace falta hacerse la SÚPER-SORPRENDIDA si en medio de la cena notas una mano caliente meterse por debajo de tu falda o el roce de un elemento duro y alargado intentando saludar a través de la bragueta de tu acompañante.

Chicos, aquí tenéis la imagen de la esperanza.

Las copas

Cuando quedamos para tomar copas la cosa se complica más y hay un par de posibilidades a tener en cuenta. La primera es que ya vengas de cenar con tu acompañante y, por tanto, sigáis enredados en el proceso de conquista y tonteo. Recomiendo encarecidamente irse cuanto antes para evitar convertir lo que podría ser una gran noche de sexo en una resaca enorme.

La segunda posibilidad, la de quedar para beber, es la más lamentable y cobarde de todas. La que demuestra nuestra falta de arrojo y entreno en el arte de la seducción. La más utilizada por la mayor parte de los mortales a partir de cierta hora y cierto nivel de alcohol en sangre. En este caso, uno o los dos, ya pueden venir seriamente perjudicados y las conversaciones y los polvos acostumbran a ser una sucesión de desastres y arrepentimientos sin sentido. A veces uno viene animado de una cena y después queda y hasta mola, pero he de advertir que los dramas de gatillazos y ronquidos insoportables suelen ser consecuencia directa de las grandes noches de fiesta. No esperes echar el polvazo de tu vida con un tipo que te pide quedar en medio de la madrugada de un sábado porque sino “me da palo” o “primero salgo con mis colegas”.

El método Fassbender

Por último, está el conocido como método Fassbender, que no entiende de horarios ni hábitos digestivos. Cuenta las malas lenguas hollywoodienses que el actor es popular por entrar a ligar con un simple, conciso y elemental “vámonos a follar” y que no ha habido mujer que declinase tan amable invitación. Me imagino sentada en una fiesta y que viene Michael Fassbender, con sus ojos azules, su cuerpo de empotrador y su pene de 25 centímetros pasando a 24 fotogramas por segundo en mi cerebro y le digo “no, mira, yo es que hoy, estoy con la regla y mi novio Ramón me espera a la salida”. A Michael Fassbender se le folla porque es Michael Fassbender y tampoco hay que ponerse exquisita. Y si conoces a su primo, pues también.*

Quedar para Follar Fassbender

*¿Dónde está su primo, zorras?

¿Te gusta el sexo anal? Como pregunta ideal para encontrar al amor de tu vida

El hecho de estar felizmente emparejado es un proceso complejo en el que intervienen muchas variables. De hecho, las palabras feliz y emparejado son frecuentemente difíciles de conjugar en la misma frase. Al contrario de lo que recomiendan algunas personas y muchas madres de que “hay que estar muy seguro para dejar a alguien”, mi opinión y experiencia me dicen que de lo que hay que estar realmente seguro es de empezar a salir con ese alguien.

Hace unas semanas se hizo famoso el test de las 36 preguntas que harán que te enamores de un desconocido, diseñado por el psicólogo Arthur Aron, cuyo éxito viral os habrá salido por las orejas. Con la excusa del dichoso test se ha montado hasta un reality show un poco heavy en el casan a gente que no se ha visto en su vida. Obviamente, el productor tenía bien presente la insana tendencia de los españoles a mentir en las encuestas, y las relaciones formadas como consecuencia de semejante experimento son una fábrica imparable de conflictos televisados.

Sin embargo, dentro de ese cuestionario cursi “para crear una intimidad acelerada”, faltan preguntas fundamentales que SIEMPRE surgen –directa o indirectamente- en una relación de pareja. Las cuestiones que de verdad importan y que harán que no te arrepientas de haber empezado una relación, son las que todos quisimos hacer, pero nunca nos atrevimos a plantear.

Por eso, y en mi afán de mejorar vuestras vidas, os expongo las 36 preguntas para evitar que perdáis el tiempo. Si después de este test vuestras respuestas son afines, deberíais aceptar que estáis ante la persona de vuestra vida.

SEXO

¿Te gusta el sexo anal? La pregunta que siempre se dilata en el tiempo hasta que lo que te intentan dilatar es otra cosa. Y sin avisar. Basta ya de tanto cinismo, hablémoslo sin reparos, desde el principio -y en ambas direcciones-.

¿Te gusta el sexo oral? Hay gente a la que no, y está entre nosotros. Y también hay muchos que lo que les gusta es recibir, pero dan menos que Supermercados Día cuando te olvidas la tarjetita cliente y los cupones descuento. Ay, cuánto tiempo perdido por no saber abrir la boca.

¿Qué importancia le das a los preliminares? ¿Sabías que treinta y cinco minutos con la lengua en un clítoris equivalen a una carrera de diez quilómetros? (quilómetro arriba, quilómetro abajo…)

¿Con qué frecuencia semanal de sexo dirías que estás satisfecha/o?

¿Hay probabilidades de qué padezcas una ETS? (…) – ¡Anda, mira! ¡Un camión de la Cruz Roja!

EXPECTATIVAS

¿Te quieres casar? Pensad que hay gente para la que es muy importante reafirmar su relación contractualmente, algunos incluso bajo protección divina.

¿Quieres tener hijos? Y es que uno de los más temidos dramas, especialmente entre las mujeres, es el de pasarse media vida con alguien y, llegado el momento, descubrir que su pareja no quiere . ¿Quién te devuelve a ti tu vida fértil, eh?

¿Quieres vivir en el campo o en la ciudad? ¿Has oído hablar de los hongos vegetales y el virus chikungunya?

¿Hipoteca o alquiler?

¿Te conformas con un Ibiza del 99 o prefieres un Audi recién salido del concesionario

¿Necesitas viajar? Ojo, todo el mundo va a decir que le gusta. Pero hay personas que de verdad lo necesitan para vivir, más allá de cuestiones laborales o logísticas.

DESTREZAS, HABILIDADES, (IN-) COMPATIBILIDADES Y PATOLOGÍAS

Escríbeme este mensaje de whatsapp:A ver cómo nos besamos después de haber comido este cocido que repite que da gusto. Menos mal que cogí el bolso nuevo y ¡qué casualidad! estaba lleno de pastillas para la acidez. Si no las hubiese encontrado tendría que ir a la farmacia a buscarlas, con lo vaga que soy”. *

¿Tienes trabajo o intención de buscarlo?

Si no tiene: ¿Cuál fue tu último puesto y cuánto tiempo estuviste en él?

    ¿Por qué te despidieron?/¿Por qué te fuiste?

¿A quién votas? Sí ya sé, el voto es muy personal, pero yo quiero saber con quién duermo.

¿Eres mentiroso?//¿De verdad dejaste tú el trabajo? (Mientras clavas tu pupila en su pupila azul).

¿Perteneces a alguna secta o religión?

¿Cuántas veces al día te cepillas los dientes?

¿Cierras la puerta del baño con pestillo?

¿Fumas? ¿Bebes? ¿Consumes drogas o psicofármacos? ¿Los compartes?

¿Quiénes son tus mejores amigos? ¿Con qué frecuencia los ves?

¿Arrastras algún trauma infantil? ¿Alguna manía reseñable?

¿Quién te compra los calzoncillos? Para las chicas: ¿A quién le has comprado los calzoncillos?

¿Eres deportista? ¿Eres runner?

¿Padeces alergias alimentarias? ¿Eres vegetariano? ¿Sigues alguna dieta?

¿Dejas la tapa del váter levantada?

¿Cada cuánto tiempo consideras que hay que cambiar las sábanas?

¿Ves series, películas y lees?

  ¿Quién dirigió y quién protagonizó El Padrino?

  ¿En qué lugar se reunían los personajes de Friends?

  ¿Saramago, Sara Mago o “Sal, amargao”?

¿Te gusta la ironía? ¿Por qué has respondido que prefieres vivir en el campo si aspiras a tener un Audi, cerdo capitalista de mierda?

FAMILIA

¿Qué importancia tiene tu madre la familia en tu vida?

¿Necesitas de la aceptación de tu madre  tu familia para tomar decisiones importantes?

¿Con que frecuencia visitas a tu madre tu familia?

¿Cómo te llevabas con su madre la familia de tu ex?

PONGÁMONOS PROFUNDOS

¿Has sido infiel alguna vez? ¿Por qué? Si la respuesta es “no”, seguido de un bufido de indignación, repite la pregunta 15.

¿Eres feliz?

¿Qué cosas consideras imprescindibles en tu vida para serlo?

¿Qué cambiarías de mí?

Si confiesa abiertamente que quiere cambiar algo de ti:

– Primero y fundamental, activa tus radares de alerta y piensa que estás ante un posible caso de manipulador psicopático víctima del SRM (Síndrome de Risto Mejide) dispuesto a amargarte la vida.

– Después, ya puedes valorar si tiene o no razón (pero antes consúltalo con alguien que te conozca de verdad).

Si no ha salido corriendo ni quiere cambiar nada de ti (o al menos lo disimula con gran entereza), ¡enhorabuena!, es el momento de darle una oportunidad a ese bote de vaselina. Y pedirle matrimonio.

¿Te gusta el sexo anal?

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Cincuenta hostias a Grey (con la mano abierta)

Lo hice. Fui a verla. Y lo peor es que nadie me obligó.

Como el que se inmola a favor de la causa religiosa para alcanzar la salvación eterna, yo puse mi tiempo y mi dignidad a disposición de los fundamentos que rigen el feminismo, el arte, el erotismo, el buen gusto, y la inteligencia en general. Y cincuenta hostias no me hubiesen llegado para repartir entre todo el equipo que participó en semejante EXCREMENTO.

Empecemos por el principio. Cincuenta Sombras de Grey no es una película. No sé qué narices es, pero desde luego una película NO. Más bien se parece a un spot cutre y larguísimo que no cumple absolutamente ninguna norma de la correcta narrativa audiovisual. Como guionista, os puedo asegurar que ni hay conflicto, ni objetivos, ni pasa nada, ni se espera que pase, ni los personajes sufren cambio alguno; ni mucho menos, hay un atisbo de metáfora o poesía, a no ser que los pezones de Dakota estén intentando decirnos que el rosa palo va a ser el color de moda en la primavera de El Corte Inglés. Pese a los innumerables desnudos que se repiten cada 30 segundos, es bastante difícil no quedarse dormido ante el sopor que genera semejante concatenación de secuencias sin sentido.

Si os pasa eso, nada mejor para despertarse que reflexionar sobre la apología pura y dura de violencia machista que es Cincuenta Sombras de Grey. Y sobre cómo tamaña exposición de primitivismo, clasismo y maltrato hacia las mujeres, se puede colar bajo la etiqueta de “fenómeno de masas” y “oda a la liberación sexual femenina” en las pantallas del mundo civilizado sin que las autoridades muevan un dedo para impedirlo.

Grey

La historia es la siguiente: un chico rico, pijo y triunfador se divierte sodomizando, secuestrando y humillando a una joven inocente, sumisa, pobre y VIRGEN. La joven es tonta profunda y está, por supuesto, perdidamente enamorada de él, por lo que se entrega a la causa de la sodomía con el objeto de conseguir su amor. Pero, aunque él no la ama (de hecho, la desprecia) a ella le da igual con tal de sentir sus varoniles azotes que dotan de sentido su existencia como ser humano en general, y mujer en particular. Gracias a esta compra-venta de dolor físico y emocional ella es premiada de vez en cuando con la compañía del señor Grey en modo pareja, además de innumerables regalos de lujo, entre los que se encuentran los coches de alta gama y los paseos en helicóptero.

La “película” hace especial incidencia en la relación de dominador-dominado mucho más allá del tema sexual y se recrea mostrando situaciones en las que ella aparece como una víctima de la tiranía de él, con una alegría y una naturalidad que ya quisieran para sí el ladrón del Códice Calixtino. Además, esta moderna y liberal exposición del sadismo muestra (y hasta justifica) el enfado del señor Grey si su putita se resiste a sus encantos, caso en que la acosará y perseguirá con total impunidad, porque es un chico rico y guapo y mola mogollón.

El universo femenino reflejado a través de las mujeres que pululan alrededor de la protagonista (la amiga, la madre, las empleadas de él, o las compañeras de clase de ella) no hace sino empeorar el panorama. Todas apoyan y buscan activamente la dependencia hacia los hombres, y, por supuesto, sienten envidia y admiración de que Anastasia esté con un tipo tan malote y deseable.

Además, no escatiman en escenas vomitivas, como ésa en que el señor Grey la lleva en brazos después de haberle dado de hostias, enfatizando la fragilidad de ella que aparece una y otra vez retratada como una princesita que espera paciente a que el príncipe azul venga a liberarla de su castillo, y no como una folladora nata que se lo pasa pipa jugando al sadomaso. Lo que viene siendo esclavitud mezclada con dependencia emocional hacia el líder/amo.

Con respecto al erotismo, sentir algún tipo de excitación viendo Cincuenta Sombras de Grey merece el Premio de Honor al Empalmamiento del Año, porque después de ver al Señor Grey “follando” -como él dice-, mi clítoris sufrió tal regresión que casi vuelve a su estado fetal. Desde anoche se niega a salir temeroso de que me lo lleve a ver la segunda parte.

Como tratamiento, hoy le prometí ponerle a Brad Pitt en Fight Club, y parece que empieza a asomar la cabecita.

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