Categoría: follar

Donde metas (te metan) la polla, mete la olla

Para todo en esta vida hay que cumplir ciertas reglas del decoro y la buena educación, también para intentar tener sexo con alguien. Aunque seamos muy modernos y liberales –sobre todo si somos muy modernos y liberales- hay unas cuantas líneas rojas que BAJO NINGÚN CONCEPTO nos deberíamos saltar por un polvo. A no ser que sea el último polvo de nuestra vida. A no ser que sea para acostarnos con el amor de nuestra vida. A no ser que seamos unos hijos de puta redomados, que entonces sí se puede, pero en plan mal.

Para empezar, el gran pecado capital, lo nunca jamás se debe follar uno por muy follable que sea, es al ex de una amiga o de un amigo. Parece obvio, pero el mundo está lleno de gente que intenta acostarse con tu ex en cuanto te das la vuelta. Personalmente, el ex de cualquiera de mis amigas (aunque sea el exrollo o el examante, es decir, una persona con la que han estado un cierto tiempo para entender que ha habido una implicación emocional) deja de existir como hombre copulable en mi radar sexual. Simplemente no está. A dios pongo por testigo que jamás me he acostado (ni me acostaré) con el ex de nadie a quien aprecie mínimamente porque sería lo mismo que compartir vibrador con una amiga. Que yo las quiero, pero lo que entra en el chochamen de una no entra en el chochamen de la otra. Te dejo mis tampax pero no me los devuelvas usados, por favor. Si, por causa de las drogas, el alcohol o un exceso de alegría puntual, te acuestas -o intentas acostarte con- el ex de tu amiga/amigo al menos ten el coraje de contarlo. Los cambios que se producen en una persona con respecto a otra en cuanto se acuestan son tan obvios para el resto del círculo social que hablarán por sí mismos. Es mucho mejor confesar a que te pillen. Si das con una amiga o amigo reincidente, replantéate vuestra relación. Si eres reincidente, háztelo mirar. Igual consigues unos cuantos polvos a costa de quedarte sin amigos. Tú misma.

Donde metas (te metan) la polla, mete la olla. hay un momento

Tampoco vayas a levantarle el objeto de deseo a tu amigo o amiga. Que se te ocurra acostarte con esa persona por la que pierde el culo tu colega es casi de la misma gravedad que lo anterior. Eso no se hace, coño. Y si resulta que te has enamorado y es recíproco, sólo te queda dar la cara. De lo contrario, piensa que acabar con esa persona en la cama puede acabar con tu relación de amistad. ¿De verdad compensa?

No te acuestes con el amigo/a o el hermano/a de tu ex. Sé que si te han puteado/engañado/lastimado cualquier idea para devolvérsela al otro parece buena pero, créeme, tu estilo y tu clase están por encima de eso (y si no, lo disimulas). Si la cosa se vuelve “inevitable” y la relación con tu ex es buena, es hora de que te plantees decirle lo que pasa por tu cabeza antes de que se entere de lo que pasa entre tus piernas. Pecador sí, pero cobarder nunca.

Luego están los que son infieles con el amigo de su pareja, o con su cuñada o cuñado. Que no habrá gente en el mundo para echar el polvete de desahogo que vas tú y decides dejarlo en familia. Así empezaron los Borbones.

No te acuestes con tu jefe o jefa. Nunca. Jamás. Es una malísima idea que cambiará para siempre vuestra relación profesional y personal. El sexo con un jefe es un arma de doble filo. Que tenéis mucha química y todo eso, pues piensa en Hiroshima y razona las consecuencias. Y oye, que si tu jefe insiste y tú no quieres, lo mismo lo puedes mandar a la mierda y trabajar dignamente en el Carrefour sin aguantar a un gilipollas extorsionador. Que ya no estamos en la época de ir intercambiando ascensos por favores sexuales, por favor.

No te acuestes con un perrito, gatito o un menor de edad (menor de edad es 21 si tú tienes más de 30). El sexo entre adultos inteligentes y libres, y entre adultos sin más, y muebles, está permitido; pero sé consciente de que lo demás es desviación, trastorno mental y delito penado por ley.

Olvídate del profesor buenorro, al menos, mientras te esté dando clase. Saca ese cinco por méritos propios. Una vez que hayas acabado la carrera, el master, o la ESO en sesión nocturna, pues oye, que tirarse al profe tiene su morbo.

No te acuestes con alguien que te caiga mal. Es increíble descubrir la cantidad de personas que cada día se acuestan con otros sujetos a los que no tragan (descartamos elementos líquidos). Si no te irías a tomar unas cañas o no pasarías un día al sol con el individuo en cuestión porque te resulta insoportable, ¿qué sentido tiene tirárselo? Pues con todo esto bien claro, sales un día de fiesta y te encuentras al tío-baboso-gilipollas al que nunca has soportado, y en medio de esa discusión en la que le sueltas lo estúpido y chulo que te parece, pero a la vez animada por los efluvios etílicos, decides empotrarlo contra la barra del bar para luego salir de allí e ir directos al picadero. No olvides que por la mañana, cuando te levantes, “melofó,” va a ser siendo el mismo cretino de siempre. Échalo cuanto antes.

Nada de follarse a alguien que te debe pasta. Éste es el típico caso de que, indignado, vas a pedir que te devuelvan tu dinero y sin saber ni cómo ni por qué te acaban metiendo la lengua en la boca y bajando los pantalones en el baño del Carrefour en el que ahora trabajas después de acabar la carrera y liarte con el profesor que siempre te suspendía, para después conseguir un trabajo de la tuyo y tener que dejarlo para evitar follarte a tu antiguo jefe. Un drama.

No te acuestes con alguien que te dice que está muy rallado con su ex. No eres psicólogo, y si lo fueres, no estás ejerciendo en estos momentos (o eso espero). Todos los que hablan amargamente de sus exs cuando están flirteando con alguien es que no lo han superado. Nunca sabes cuándo se va a producir el momento depresivo en que tendrás que sacar tu paquete de pañuelos de papel celosamente guardados para limpiarte los bajos en los baños de los bares, donde nunca jamás hay papel. Tu noche puede acabar dando palmaditas en la espalda y palabras de aliento a alguien que, en realidad, quiere follarse a otro que le gusta DE VERDAD. Tú eres la sacarina de su diabetes. La insulina anda por ahí suelta. Que se muera de hiperglucemia.

Sé que esto es lo más difícil, pero no te acuestes con tu propio ex a no ser que quieras que deje de serlo y el otro esté enterado. El refranero popular lo tiene muy claro “donde hubo fuego siempre quedan cenizas”. Tan cierto es esto que a veces las cenizas podrían prender, generar un incendio forestal y atraparos a los dos dentro. Aquí hay varias opciones posibles:

a) Te mola pero tú a él/ella ya no=ERROR. Esto va a multiplicar tu duelo por mil.

b)Le molas pero él/ella a ti ya no=ERROR. Lo mismo pero al revés. Ese mal cuerpo que tienes por la mañana se llama CULPA.

c) Os moláis mutuamente. ACIERTO. Bien, entonces ¿por qué no estáis juntos? *Discutir este punto con serenidad, e intentando evitar las expresiones “la zorra”, “el payaso”, “tu madre” y/o “tu padre”.

d) Eran más de las 5 de la madrugada, mezclasteis vino con ron, ginebra y chupitos de tequila. Estás solo y no has pillado. A la otra persona le pasa exactamente lo mismo. Para qué te vas a molestar en buscar presa cuando ya tienes a alguien de confianza a mano. Puede parecer triste, pero sin duda, es el mejor y más sencillo ACIERTO.

Donde metas (te metan) la polla, mete la olla. Barra

Por mucho que os diga Paulo Coelho, la realidad es que en el sexo, como en casi todo, querer no es poder.

Quedar para follar

Hay pocas cosas que una mujer debería tener tan claras como la importancia de los horarios para quedar con un hombre según el tipo de interés que tenga en el tipo en cuestión. Un complejo sistema de relaciones sociales basadas en el estómago ha hecho que las citas de cualquier tipo se organicen según las horas de las comidas: desayuno, almuerzo, cena, cañas y copas (*considerando “cañas” y “copas” una parte indispensable de la dieta mediterránea). Y según los horarios de la reunión así podremos interpretar las intenciones del hombre, especialmente cuando se trata de la primera o primeras citas, y no existe una relación previa asentada en la confianza y el conocimiento mutuos.

El desayuno

Quedar para desayunar es como quedar para ver los teletubbies. No existe riesgo ni razón alguna de alegría desmesurada cuando quedas para tomar un colacao y unas tostadas. El hombre que propone quedar para desayunar te está enviando una inequívoca señal de que no te desea. Al menos de que no tiene intención alguna de follarte en ese momento. Organiza tus reuniones de trabajo y tus citas con el amigo gracioso y entrañable por las mañanas. Ningún hombre que quiera follar te propondrá quedar para desayunar. Nunca. Jamás.

Quedar para Follar Desayuno
Si quedas para desayunar con uno así, además de no follar engordarás 10 kilos en un mes. Enhorabuena.

El almuerzo

La comida del mediodía es confusa y se da a diferentes interpretaciones. En principio, quedar para comer no alberga grandes interpretaciones sexuales ya que el horario, la luz, y la escasa o nula ingesta etílica que debería caracterizar un almuerzo, no se prestan a folleteos en el baño del bar. Hablo de gente normal que tiene horarios y una vida normal, otra cosa es el mundo del faranduleo y la política en donde cualquier día de la semana es bueno para beber y lo que surja, como repartir contratos públicos a dedo o bajarse las bragas detrás del instituto de tu prima pequeña y encontrártela haciendo lo mismo mientras falta a clase de gimnasia.

Quedar para comer es un poco más íntimo que quedar para desayunar, porque puede dar pie a una segunda cita para cenar. Pero la realidad es que follar, no se folla (casi nunca).

Las cañas

Cuando quedas con un hombre para tomar unas cañas por su mente masculina pueden estar pasando dos cosas: a) está quedando con un amiga, b) está quedando con un amiga a la que se quiere follar. Según un estudio de la Universidad de Massachussets, en el 90 por ciento de los casos tu amigo te quiere follar. El 10 restante es gay, católico practicante, o tiene una novia que se llama La Jenny y reparte hostias como panes.

La cena

Si aceptas la invitación de un tipo para cenar, date por follada, querida. Quedar para cenar es el sinónimo sutil y elegante del quedar para follar de toda la vida. El ambiente es el más propicio de todos: la intimidad que brinda la oscuridad, la ropa elegante, el maquillaje de diva que no te puedes poner a las 2 del mediodía, los tacones altos, el perfume cargado, o el resto de parejas del restaurante que han quedado para follar o vienen ya folladas de casa.

Obviamente puedes decidir no follar, pero tampoco hace falta hacerse la SÚPER-SORPRENDIDA si en medio de la cena notas una mano caliente meterse por debajo de tu falda o el roce de un elemento duro y alargado intentando saludar a través de la bragueta de tu acompañante.

Chicos, aquí tenéis la imagen de la esperanza.

Las copas

Cuando quedamos para tomar copas la cosa se complica más y hay un par de posibilidades a tener en cuenta. La primera es que ya vengas de cenar con tu acompañante y, por tanto, sigáis enredados en el proceso de conquista y tonteo. Recomiendo encarecidamente irse cuanto antes para evitar convertir lo que podría ser una gran noche de sexo en una resaca enorme.

La segunda posibilidad, la de quedar para beber, es la más lamentable y cobarde de todas. La que demuestra nuestra falta de arrojo y entreno en el arte de la seducción. La más utilizada por la mayor parte de los mortales a partir de cierta hora y cierto nivel de alcohol en sangre. En este caso, uno o los dos, ya pueden venir seriamente perjudicados y las conversaciones y los polvos acostumbran a ser una sucesión de desastres y arrepentimientos sin sentido. A veces uno viene animado de una cena y después queda y hasta mola, pero he de advertir que los dramas de gatillazos y ronquidos insoportables suelen ser consecuencia directa de las grandes noches de fiesta. No esperes echar el polvazo de tu vida con un tipo que te pide quedar en medio de la madrugada de un sábado porque sino “me da palo” o “primero salgo con mis colegas”.

El método Fassbender

Por último, está el conocido como método Fassbender, que no entiende de horarios ni hábitos digestivos. Cuenta las malas lenguas hollywoodienses que el actor es popular por entrar a ligar con un simple, conciso y elemental “vámonos a follar” y que no ha habido mujer que declinase tan amable invitación. Me imagino sentada en una fiesta y que viene Michael Fassbender, con sus ojos azules, su cuerpo de empotrador y su pene de 25 centímetros pasando a 24 fotogramas por segundo en mi cerebro y le digo “no, mira, yo es que hoy, estoy con la regla y mi novio Ramón me espera a la salida”. A Michael Fassbender se le folla porque es Michael Fassbender y tampoco hay que ponerse exquisita. Y si conoces a su primo, pues también.*

Quedar para Follar Fassbender

*¿Dónde está su primo, zorras?

¿Te gusta el sexo anal? Como pregunta ideal para encontrar al amor de tu vida

El hecho de estar felizmente emparejado es un proceso complejo en el que intervienen muchas variables. De hecho, las palabras feliz y emparejado son frecuentemente difíciles de conjugar en la misma frase. Al contrario de lo que recomiendan algunas personas y muchas madres de que “hay que estar muy seguro para dejar a alguien”, mi opinión y experiencia me dicen que de lo que hay que estar realmente seguro es de empezar a salir con ese alguien.

Hace unas semanas se hizo famoso el test de las 36 preguntas que harán que te enamores de un desconocido, diseñado por el psicólogo Arthur Aron, cuyo éxito viral os habrá salido por las orejas. Con la excusa del dichoso test se ha montado hasta un reality show un poco heavy en el casan a gente que no se ha visto en su vida. Obviamente, el productor tenía bien presente la insana tendencia de los españoles a mentir en las encuestas, y las relaciones formadas como consecuencia de semejante experimento son una fábrica imparable de conflictos televisados.

Sin embargo, dentro de ese cuestionario cursi “para crear una intimidad acelerada”, faltan preguntas fundamentales que SIEMPRE surgen –directa o indirectamente- en una relación de pareja. Las cuestiones que de verdad importan y que harán que no te arrepientas de haber empezado una relación, son las que todos quisimos hacer, pero nunca nos atrevimos a plantear.

Por eso, y en mi afán de mejorar vuestras vidas, os expongo las 36 preguntas para evitar que perdáis el tiempo. Si después de este test vuestras respuestas son afines, deberíais aceptar que estáis ante la persona de vuestra vida.

SEXO

¿Te gusta el sexo anal? La pregunta que siempre se dilata en el tiempo hasta que lo que te intentan dilatar es otra cosa. Y sin avisar. Basta ya de tanto cinismo, hablémoslo sin reparos, desde el principio -y en ambas direcciones-.

¿Te gusta el sexo oral? Hay gente a la que no, y está entre nosotros. Y también hay muchos que lo que les gusta es recibir, pero dan menos que Supermercados Día cuando te olvidas la tarjetita cliente y los cupones descuento. Ay, cuánto tiempo perdido por no saber abrir la boca.

¿Qué importancia le das a los preliminares? ¿Sabías que treinta y cinco minutos con la lengua en un clítoris equivalen a una carrera de diez quilómetros? (quilómetro arriba, quilómetro abajo…)

¿Con qué frecuencia semanal de sexo dirías que estás satisfecha/o?

¿Hay probabilidades de qué padezcas una ETS? (…) – ¡Anda, mira! ¡Un camión de la Cruz Roja!

EXPECTATIVAS

¿Te quieres casar? Pensad que hay gente para la que es muy importante reafirmar su relación contractualmente, algunos incluso bajo protección divina.

¿Quieres tener hijos? Y es que uno de los más temidos dramas, especialmente entre las mujeres, es el de pasarse media vida con alguien y, llegado el momento, descubrir que su pareja no quiere . ¿Quién te devuelve a ti tu vida fértil, eh?

¿Quieres vivir en el campo o en la ciudad? ¿Has oído hablar de los hongos vegetales y el virus chikungunya?

¿Hipoteca o alquiler?

¿Te conformas con un Ibiza del 99 o prefieres un Audi recién salido del concesionario

¿Necesitas viajar? Ojo, todo el mundo va a decir que le gusta. Pero hay personas que de verdad lo necesitan para vivir, más allá de cuestiones laborales o logísticas.

DESTREZAS, HABILIDADES, (IN-) COMPATIBILIDADES Y PATOLOGÍAS

Escríbeme este mensaje de whatsapp:A ver cómo nos besamos después de haber comido este cocido que repite que da gusto. Menos mal que cogí el bolso nuevo y ¡qué casualidad! estaba lleno de pastillas para la acidez. Si no las hubiese encontrado tendría que ir a la farmacia a buscarlas, con lo vaga que soy”. *

¿Tienes trabajo o intención de buscarlo?

Si no tiene: ¿Cuál fue tu último puesto y cuánto tiempo estuviste en él?

    ¿Por qué te despidieron?/¿Por qué te fuiste?

¿A quién votas? Sí ya sé, el voto es muy personal, pero yo quiero saber con quién duermo.

¿Eres mentiroso?//¿De verdad dejaste tú el trabajo? (Mientras clavas tu pupila en su pupila azul).

¿Perteneces a alguna secta o religión?

¿Cuántas veces al día te cepillas los dientes?

¿Cierras la puerta del baño con pestillo?

¿Fumas? ¿Bebes? ¿Consumes drogas o psicofármacos? ¿Los compartes?

¿Quiénes son tus mejores amigos? ¿Con qué frecuencia los ves?

¿Arrastras algún trauma infantil? ¿Alguna manía reseñable?

¿Quién te compra los calzoncillos? Para las chicas: ¿A quién le has comprado los calzoncillos?

¿Eres deportista? ¿Eres runner?

¿Padeces alergias alimentarias? ¿Eres vegetariano? ¿Sigues alguna dieta?

¿Dejas la tapa del váter levantada?

¿Cada cuánto tiempo consideras que hay que cambiar las sábanas?

¿Ves series, películas y lees?

  ¿Quién dirigió y quién protagonizó El Padrino?

  ¿En qué lugar se reunían los personajes de Friends?

  ¿Saramago, Sara Mago o “Sal, amargao”?

¿Te gusta la ironía? ¿Por qué has respondido que prefieres vivir en el campo si aspiras a tener un Audi, cerdo capitalista de mierda?

FAMILIA

¿Qué importancia tiene tu madre la familia en tu vida?

¿Necesitas de la aceptación de tu madre  tu familia para tomar decisiones importantes?

¿Con que frecuencia visitas a tu madre tu familia?

¿Cómo te llevabas con su madre la familia de tu ex?

PONGÁMONOS PROFUNDOS

¿Has sido infiel alguna vez? ¿Por qué? Si la respuesta es “no”, seguido de un bufido de indignación, repite la pregunta 15.

¿Eres feliz?

¿Qué cosas consideras imprescindibles en tu vida para serlo?

¿Qué cambiarías de mí?

Si confiesa abiertamente que quiere cambiar algo de ti:

– Primero y fundamental, activa tus radares de alerta y piensa que estás ante un posible caso de manipulador psicopático víctima del SRM (Síndrome de Risto Mejide) dispuesto a amargarte la vida.

– Después, ya puedes valorar si tiene o no razón (pero antes consúltalo con alguien que te conozca de verdad).

Si no ha salido corriendo ni quiere cambiar nada de ti (o al menos lo disimula con gran entereza), ¡enhorabuena!, es el momento de darle una oportunidad a ese bote de vaselina. Y pedirle matrimonio.

¿Te gusta el sexo anal?

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