Categoría: desamor

Caza y captura por resentimiento

Hace unos días, charlando con unos colegas de profesión, hablamos acerca del fenómeno de la caza y captura por resentimiento, es decir, el follar por despecho de toda la vida. Un polvo vengativo que sólo tiene razón de ser si entera del acontecimiento el que no participa en él: tu ex. Ése follaje pasivo y contemplativo que tanto nos gusta.

El polvo vengativo es algo muy feo porque hacemos daño a otras personas y, sobre todo, nos hacemos daño a nosotros mismos al poner en evidencia nuestra inmadurez y nuestra maldad junto a nuestra falta de amor propio, que el ser pasivo y contemplativo (tu ex) no debe jamás sospechar. Queremos que sufra como una perra, pero tenemos orgullo. ¿Lo tenemos, verdad?

Por eso, si a pesar de lo mal que está hacer este tipo de cosas, sigues empecinado en tirarte a otra persona como por ejemplo… su  padre o madre; y que, además, se entere, aquí tienes un decálogo de pasos a seguir para hacer pupa al tiempo que quedas digno y resultón.

  • Tu ex te cae bien y le deseas la máxima felicidad. Repítelo siempre que puedas en círculos de amistades que compartáis para que tu palabra se difunda y llegue, por arte de magia, a sus oídos.
  • Comprendes perfectamente la situación y, si no fuese porque él o ella te dejó tirado como una mierda de perro en ese árbol escondido del parque rompió esa insana relación, tú habrías tomado la iniciativa. Por favor, si estaba claro que lo vuestro no funcionaba. Por fin tienes tiempo para ti mismo. Y te encanta.
  • Sigue yendo a los mismos lugares que frecuentabais juntos pero no vayas a los que él/ella siempre iba con sus colegas y tú detestabas. Es muy cutre y siempre se nota.
  • Si todavía sois amigos en Facebook deja de taladrar con likes a todos los amigos comunes del sexo opuesto. Sobre todo, si nunca antes lo habías hecho.
  • Lo de escribir cualquier chorrada en whatsapp tipo “a qué hora quedamos” y enviárselo a él/ella ‘por confusión’ es de lo más lamentable que se puede hacer. Cambiar tu foto de perfil cada media hora posando en todas las posturas y situaciones inimaginables, tampoco demuestra que eres una persona ocupada e interesante.
  • En tu estado, evita las frases del tipo “Niñas, qué moña este sábado. Os superquiero. FELIZ <3<3<3” y letras de canciones de amor. Mejor, pon una foto como mística, de perfil, en blanco y negro y acompáñala de una frase del tipo “Je Juis Charlie” o “Abajo la casta” con banderitas republicanas para demostrar tu implicación política y social en este momento de libertad.
  • El día que vayáis a coincidir en una fiesta común ponte esa ropa que te regaló para ligar con otros. Y que lo vea. Si te pregunta pon cara de sorprendido y di: “Es verdad, qué casualidad, ni me había fijado.”
  • Transmite follabilidad. Esto no es significa ir putón ni cani. Discreto/a, pero sexy. Ensaya una mirada penetrante, cambia tu peinado por uno más hipster, lee dos libros (con la contraportada vale) y mira tres capítulos de una serie de moda: el primero, el del medio y el último. Lee la reseña de una peli de Godard en Wikipedia. Aprende a pronunciar bien los nombres de los actores. Siéntate cerca y sonríe, amigable y resplandeciente como nunca.

Caza y captura por resentimiento

 

  • NO TE EMBORRACHES. Bebe un poco pero nunca lo suficiente como para acabar llorando a su lado o perreando con todo lo animado o inanimado del lugar. Recuerda que ahora bebes la ginebra más cara y no esa mierda de combinado que tomabas cuando salíais juntos.
  • Mira el teléfono de vez en cuando como leyendo algo nuevo cada vez, mientras escribes en Notas “soy un ser equilibrado y sano” quinientas veces. Si se acerca, bloquea rápidamente el móvil y sonríele, tiernamente. Si pregunta de qué te ríes, sonríe de nuevo y di “nada, bobadas”. Que se ralle.
  • Mientras estás con tu copa en la mano clava tu mirada penetrante en algún punto inconcreto del local. Tócate el pelo, ráscate la oreja, pero NO te subas las tetas o aprietes los bíceps todo el rato.
  • Si a pesar de tu evidente sex-appeal, aún nadie se te ha acercado, toma la iniciativa y háblale a un chico-chica del lugar. SI es un conocido de ambos, mejor. Si es colega de él, mejor. Pero si lo odiaba de antes, MEJOR QUE MEJOR.
  • No mentes a tu ex jamás. Si te preguntan por la ruptura, di que son cosas de la vida y cambia de tema. Háblale de esa carrera nueva que acabas de empezar a estudiar o de las grandes posibilidades de promoción que contemplas en tu empresa de reposición de neumáticos.
  • Ahora así, ataca, pero con elegancia. Consigue que el otro sea el que te entre a ti, incitándolo con la mirada más zorra jamás ensayada y espera el momento oportuno para que tu ex lo vea. Si sigue despistado, acércate, ve al baño, canta en alto, chócate contra la máquina de tabaco, llama su atención. Cuando notes su mirada sobre ti, cómelele la boca a tu ligue.
  • No te emociones. Debes parar lo suficientemente pronto como para no parecer despechado o ruín y lo suficientemente tarde para que tu ex te haya visto. (Ohhh, qué pena.)
  • Sigue pululando por el local sin darle importancia a lo que acaba de ocurrir. Y vete antes de que tu ex lo haga. Pasa por delante con tu presa, restregándole tu felicidad, pero sin mostrar demasiado cariño hacia el sujeto en cuestión. Recuerda que no necesitas sustitutos ya que lo que tú quieres ahora es estar solo/a. Ya sabes: conocerte a ti mismo y el sexo ocasional son tus lemas a partir de ahora.
  • Si te tiras o no al rollito en cuestión, es casi lo de menos. Al día siguiente añade un 😉 a tu frase de whatsapp.
  • Si tu ex te pregunta, se enfada o pone frases inquietantes (como “eres un hijo de puta inmaduro”) hazte el loco TODO EL RATO. Jamás entres en la pelea y la discusión fácil. A partir de ahora, tú juegas en la liga de las personas independientes e interesantes.
  • Si finalmente nada de esto funciona (tu ex no se entera o, MUCHO PEOR, parece darle igual) abre el Facebook, pon likes a todo lo que tenga tetas o pene -o penes y tetas a la vez- indiscriminadamente, hazte un book en bragas, sube fotos en las que salgas con una copa en la mano o delante de un avión de Ryanair, o con una copa delante de un avión de Ryanair, como si vivieses en un carnaval eterno.
  • Pon canciones de Enrique Iglesias y Pitbull y frases del tipo “estoy deseando otro sábado como éste tíos, sois grandes!”. Dile a tus amigos que te sigan el rollo, en plan “sí, tío, equipo de campeones”, “risas y fiesta”, o, mi preferida: “y todo lo que no se puede contar por aquí, jiji”. Cómprate una camiseta rosa flúor que ponga “Ibiza Party” y hazte un selfie poniendo morritos para sustituir la foto mística en blanco y negro.
Chicas en Pacha dispuestas a follar
Las nenis todas lokis en Pachá
  • Finalmente, y en el peor de los casos, puedes volver a echarte novia (o novio).
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El cobarde digital

Nos pasamos gran parte del día delante de una pantalla de ordenador, teléfono o tablet interactuando con otras personas, método que nos permite conocer a mucha gente y mantener relaciones que, debido a la distancia o el tiempo, serían bastante improbables de otra manera. La integración de la tecnología en las relaciones personales permite que cada noche podamos mandar un “te quiero” (con 18 corazones y payasadas varias) a la persona de la que estamos enamorados, hablar con nuestros amigos en un grupo de whatsapp a 10 bandas, o ver las fotos del último viaje a Bielorrusia de nuestro compañero de facultad. Para empezar, la tecnología es como Gran Hermano, lo magnifica todo. Piensa en los últimos 20 enamoramientos online que hayas tenido, puede que se te esté yendo de las manos. No tienes tantos amigos tan divertidos como en los grupos de whatsapp, baja al bar y compruébalo. Y deja de mirar las fotos de viajes de todo el mundo, tu vida solo es triste comparada con la de los demás.
Las redes sociales y whatsapp son el infierno de las relaciones, y provocan más rupturas que cualquier concursante de Hombres Mujeres y Viceversa corriendo en ropa interior por tu habitación matrimonial. Si alguien todavía alberga la esperanza de mantener una relación por un período de más de dos años, debería tener la sensatez de inmolarse en rrss en cuanto entre en pareja. A pesar de permitirnos tener todo supuestamente controlado, nunca ha habido tanta ansiedad e incertidumbre con respecto a nuestras relaciones. Nos hemos convertido en auténticos psicópatas, por algo Facebook es obra de un tipo despechado. Del mismo modo, nos permitimos envalentonarnos cuando alguien nos interesa amparados en el pseudoanonimato que nos brinda la tecnología, y nos esforzamos en proyectar una imagen idílica de nosotros mismos en internet al tiempo que pasamos más horas que nunca acariciando al gato en el salón de nuestra casa. 
Pero en el reino de los datos y la banda ancha también podemos discutir, mentir, engañar o romper relaciones con la confortabilidad y el refugio que nos brinda la pantalla. Las pantallas nos han convertido, definitivamente, en cobardes en potencia. Cada vez nos cuesta más decirle a la gente a la cara lo que pensamos, mantener una sana –o necesaria- discusión o incluso, pedir perdón. A ninguna persona le gusta exponerse a los ojos críticos de otro ser humano, por eso también cada día se rompen más relaciones mediante mensajes enviados desde dispositivos y no a la cara, ni tan siquiera, exponiendo nuestra voz en una llamada telefónica. Nuestra tolerancia al sufrimiento ha bajado a límites pantojiles y la tecnología nos pone en bandeja el pasar de refilón por nuestros conflictos personales, como si aquello no fuese con nosotros. Hemos aprendido que la huída hacia delante es lo más sencillo, y el acto de borrar fotos o cambiar estados sentimentales parece resarcirnos de las consecuencias de nuestros actos en el mundo analógico.  
 
El cobarde digital
 
Nos pasamos la vida escondidos detrás de unas pantallas que están sustituyendo a nuestros ojos, nuestras manos, nuestras sonrisas y nuestras lágrimas, cada vez más incapaces de gestionar las relaciones carnales. La paradoja tecnológica es que ahora somos nosotros el apéndice de los dispositivos que nos acompañan, y no al revés. Los emoticonos intentan representar sentimientos y Facebook tiene un catálogo de estados emocionales que ya quisiera para sí el Colegio Oficial de Psiquiatría. Estamos tan solos como antes, solo que ahora matamos cualquier posibilidad de darnos cuenta de ello. Spike Jonze lo explicó muy bien en Her: sencillamente, seguimos buscando el amor, pero se nos está olvidando lo qué es. A veces me pregunto cuántas miradas se habrán perdido por tener una pantalla delante de los ojos.
 
Cobarde digital
 
Como usuaria de la tecnología estoy muy a favor de las posibilidades que ofrece, como herramienta para comunicarse y estar en contacto con personas que te interesan. Obviamente, se puede conocer a mucha gente interesante por internet, pero de ahí a mantener amorosas o de amistad netamente virtuales, hay un paso. Recuerdo cuando mi primer novio me llamaba al teléfono fijo de casa sabiendo que tendría que pasar el filtro de mis hermanos o mis padres. O aquellas cartas que llegaban a mi nombre y aparecían sospechosamente pegadas con menos arte que Monago desviando fondos públicos. Los adolescentes de ahora no conocen el riesgo que implica tener una relación.
Actuar negligentemente nunca ha sido tan fácil y sin embargo, tenemos la maravillosa oportunidad de sorprendernos cada día con personas con las que compartimos mucho más que nuestra afición por comentar los avatares judiciales de la Infanta Cristina en twitter o las matrimoniadas entre Pedro J. y Casimiro García-Abadillo. Gente de carne y hueso. La que respira detrás de las pantallas.
 
El yonkismo digital ha llegado a un nivel en que ya existen clínicas de desintoxicación digitales (digital detox) para entrenarnos en la supervivencia offline. Y es que cuando exista la posibilidad de que la cosa de la que estás enamorado se resetee, muchos se tirarán delante de un tren. Si es que aún saben lo que es eso.

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¿El momento ideal para dejar a tu pareja? NUNCA

Un día se le ha muerto el canario, al otro es el cumpleaños de su madre, la semana siguiente estáis demasiado cerca de Navidad o a punto de celebrar vuestro aniversario, o puede, incluso, que falten unos cuantos meses para liquidar el contrato del piso que, obviamente, está a tu nombre. Y así van pasando los años en una espiral de frustración constante que acaba por convertirte en un ser despiadado, lleno de rencor hacia la persona a la que se supone que amas y peor, hacia ti mismo: el maldito cobarde que llevas dentro.
Gone Girl, de David Fincher, cuenta la historia de un matrimonio (protagonizado por Ben Aflleck y Rosamund Pike) que después de unos cuantos años de amor incondicional llega al conocido hastío y hasta al odio mutuo. La película, a pesar de sus evidentes –y deliciosas- locuras, cuenta una verdad tan dolorosa como frecuente: el acomodamiento mutuo en la indiferencia y en su manifestación más flagrante: el silencio. Y de ahí, al pavor de soltar amarras. La insoportable carga que arrastran tantas y tantas relaciones. Fincher, nos enfrenta a la verdad que hay detrás de las apariencias, la que se queda cuando se cierra la puerta de la habitación y se abren las sábanas de la cama. La del cuerpo caliente que yace cada noche a tu lado mientras tu mente vaga por otros lugares, por otras ilusiones, por otros besos que no son los suyos.
 
gonegirl quotes
Dejar a alguien no es sencillo. Pero os aseguro que es mucho más difícil pensar en que tienes que hacerlo, estudiar la jugada, angustiarte cada vez que decides que ha llegado el momento, que lanzarse a la piscina y salir por patas con un trolley y los cazos de tu madre debajo el brazo. En el otro lado del ring estará tu pareja, luchando con todas sus fuerzas contra el sentido común que implica que, si alguien no quiere estar contigo qué cojones le vas a hacer tú, intentando ponértelo más difícil. Aunque la relación es un mecanismo de dos piezas, la separación suele ser la caída de una sola. Por muy mal que vaya la relación, o por muy infeliz que seas en ella, es probable que el otro esté dispuesto a convencerte de que te equivocas. Aunque lleve seis meses sin follarte y vuestra última conversación más personal se hubiese referido al modo en qué cuelgas la toalla de la ducha.
Lo contrario –que tú convenzas civilizadamente a tu pareja de que la cosa no funciona- es una posibilidad bastante remota, así que no te hagas ilusiones. Pero ten en cuenta que si has tomado la decisión de romper no debes echarte atrás. Se llama Declaración Unilateral de Independencia y a Oriol Junqueras le encanta. Si se vuelve loco/loca tiene a su disposición una amplia variedad de  terapeutas, a Jorge Javier Vázquez -ni se te ocurra abrir una de esas cartas bomba que manda el muy hijoputa- y la bibliografía de Paulo Coelho.
En el momento en que hayas tomado la difícil determinación de dejar a tu pareja tienes que tener varias cosas claras y nunca olvidarlas durante el proceso/discusión/batalla de ruptura:
 
  • Tus padres no son tu pareja.
  • Sus padres no son tu pareja.
  • Vuestros amigos no son tu pareja.
  • Los hijos son de ambos, y con eso no se comercia.
  •  El perro te prefiere a ti, y lo sabes. A no ser que no puedas ocuparte de él, entonces, claramente, lo prefiere a él/ella.
  • Sus problemas económicos/laborales no son tus problemas si no quieres compartir tu vida con él/ella.
  • Sus fracasos amorosos no son tu problema.
  • Su infancia traumática no es tu problema de ningún modo.
  • El chantaje emocional NO es amor.
  • Sobrevivirás sin él/ella.
  • Evita whatsapp/emails y demás formas de mensajería a no ser que sea imposible hablar en persona del tema.
  • No existe un solo día en el calendario gregoriano óptimo para romper una relación.
Para facilitarte las cosas yo recomiendo tener un plan de evacuación disponible. Estos son los puntos básicos del mío:
  • Prepara un lugar de acogida.
  • Localiza un surtidor de alcohol.
  • Busca un hombro sobre el que llorar, créeme, lo necesitarás. Esto implica haber avisado con antelación a tus personas más cercanas de que has tomado esta decisión. Desahógate con tus seres queridos.
  • Si compartís casa piensa muy bien cuál de los dos se tiene que largar y arguméntalo en el momento de la ruptura.
  • No seas una ONG. Que hayas dejado a tu pareja no implica que tengas que pagarle el apartamento porque te da penita. Por el mismo motivo, si eres tú el que se va no le regales tus cosas: por mucho que llore hoy, piensa que mañana va a estar follando entre tus sábanas.
  • Evita dejarlo por la noche a no ser que tengas donde dormir: esto siempre acaba con un polvo de reconciliación totalmente innecesario que te lleva al punto de partida.
  • Es obvio que ir a trabajar después de haber roto una relación no es agradable, así que es preferible dejarlo en fin de semana, lo que además facilita el punto uno: la ingesta de alcohol.
 
Cuando hayan pasado unos días:
 
  • Quema las fotos fotos de boda y resetea el disco duro con vuestras 67894740000 fotos juntos. Además de cursis, son una horrible tentación para el autocastigo.
  • Su mejor amiga es una zorra (=su mejor amigo está más salido que el pico de una plancha) que se lo quiere follar. Cuélgale el teléfono.
 
Quizá tengas la suerte de que ambos entendáis que ha llegado el momento de que vuestros caminos se separen y salgas fortalecido de la ruptura o puede, incluso, que cuando hables con la otra persona ambos os deis cuenta de que las cosas tienen solución, y de que aquello que te frustraba a diario es sólo una anécdota en comparación con todo lo que os une. Pero, si no hablas, si callas, si aguantas por miedo o por compasión, o si simplemente esperas a que se te pase, ¿cómo pretendes ser feliz?.

* Sí, se lo follará. No haberlo dejado.