Categoría: amor

¿Te gusta el sexo anal? Como pregunta ideal para encontrar al amor de tu vida

El hecho de estar felizmente emparejado es un proceso complejo en el que intervienen muchas variables. De hecho, las palabras feliz y emparejado son frecuentemente difíciles de conjugar en la misma frase. Al contrario de lo que recomiendan algunas personas y muchas madres de que “hay que estar muy seguro para dejar a alguien”, mi opinión y experiencia me dicen que de lo que hay que estar realmente seguro es de empezar a salir con ese alguien.

Hace unas semanas se hizo famoso el test de las 36 preguntas que harán que te enamores de un desconocido, diseñado por el psicólogo Arthur Aron, cuyo éxito viral os habrá salido por las orejas. Con la excusa del dichoso test se ha montado hasta un reality show un poco heavy en el casan a gente que no se ha visto en su vida. Obviamente, el productor tenía bien presente la insana tendencia de los españoles a mentir en las encuestas, y las relaciones formadas como consecuencia de semejante experimento son una fábrica imparable de conflictos televisados.

Sin embargo, dentro de ese cuestionario cursi “para crear una intimidad acelerada”, faltan preguntas fundamentales que SIEMPRE surgen –directa o indirectamente- en una relación de pareja. Las cuestiones que de verdad importan y que harán que no te arrepientas de haber empezado una relación, son las que todos quisimos hacer, pero nunca nos atrevimos a plantear.

Por eso, y en mi afán de mejorar vuestras vidas, os expongo las 36 preguntas para evitar que perdáis el tiempo. Si después de este test vuestras respuestas son afines, deberíais aceptar que estáis ante la persona de vuestra vida.

SEXO

¿Te gusta el sexo anal? La pregunta que siempre se dilata en el tiempo hasta que lo que te intentan dilatar es otra cosa. Y sin avisar. Basta ya de tanto cinismo, hablémoslo sin reparos, desde el principio -y en ambas direcciones-.

¿Te gusta el sexo oral? Hay gente a la que no, y está entre nosotros. Y también hay muchos que lo que les gusta es recibir, pero dan menos que Supermercados Día cuando te olvidas la tarjetita cliente y los cupones descuento. Ay, cuánto tiempo perdido por no saber abrir la boca.

¿Qué importancia le das a los preliminares? ¿Sabías que treinta y cinco minutos con la lengua en un clítoris equivalen a una carrera de diez quilómetros? (quilómetro arriba, quilómetro abajo…)

¿Con qué frecuencia semanal de sexo dirías que estás satisfecha/o?

¿Hay probabilidades de qué padezcas una ETS? (…) – ¡Anda, mira! ¡Un camión de la Cruz Roja!

EXPECTATIVAS

¿Te quieres casar? Pensad que hay gente para la que es muy importante reafirmar su relación contractualmente, algunos incluso bajo protección divina.

¿Quieres tener hijos? Y es que uno de los más temidos dramas, especialmente entre las mujeres, es el de pasarse media vida con alguien y, llegado el momento, descubrir que su pareja no quiere . ¿Quién te devuelve a ti tu vida fértil, eh?

¿Quieres vivir en el campo o en la ciudad? ¿Has oído hablar de los hongos vegetales y el virus chikungunya?

¿Hipoteca o alquiler?

¿Te conformas con un Ibiza del 99 o prefieres un Audi recién salido del concesionario

¿Necesitas viajar? Ojo, todo el mundo va a decir que le gusta. Pero hay personas que de verdad lo necesitan para vivir, más allá de cuestiones laborales o logísticas.

DESTREZAS, HABILIDADES, (IN-) COMPATIBILIDADES Y PATOLOGÍAS

Escríbeme este mensaje de whatsapp:A ver cómo nos besamos después de haber comido este cocido que repite que da gusto. Menos mal que cogí el bolso nuevo y ¡qué casualidad! estaba lleno de pastillas para la acidez. Si no las hubiese encontrado tendría que ir a la farmacia a buscarlas, con lo vaga que soy”. *

¿Tienes trabajo o intención de buscarlo?

Si no tiene: ¿Cuál fue tu último puesto y cuánto tiempo estuviste en él?

    ¿Por qué te despidieron?/¿Por qué te fuiste?

¿A quién votas? Sí ya sé, el voto es muy personal, pero yo quiero saber con quién duermo.

¿Eres mentiroso?//¿De verdad dejaste tú el trabajo? (Mientras clavas tu pupila en su pupila azul).

¿Perteneces a alguna secta o religión?

¿Cuántas veces al día te cepillas los dientes?

¿Cierras la puerta del baño con pestillo?

¿Fumas? ¿Bebes? ¿Consumes drogas o psicofármacos? ¿Los compartes?

¿Quiénes son tus mejores amigos? ¿Con qué frecuencia los ves?

¿Arrastras algún trauma infantil? ¿Alguna manía reseñable?

¿Quién te compra los calzoncillos? Para las chicas: ¿A quién le has comprado los calzoncillos?

¿Eres deportista? ¿Eres runner?

¿Padeces alergias alimentarias? ¿Eres vegetariano? ¿Sigues alguna dieta?

¿Dejas la tapa del váter levantada?

¿Cada cuánto tiempo consideras que hay que cambiar las sábanas?

¿Ves series, películas y lees?

  ¿Quién dirigió y quién protagonizó El Padrino?

  ¿En qué lugar se reunían los personajes de Friends?

  ¿Saramago, Sara Mago o “Sal, amargao”?

¿Te gusta la ironía? ¿Por qué has respondido que prefieres vivir en el campo si aspiras a tener un Audi, cerdo capitalista de mierda?

FAMILIA

¿Qué importancia tiene tu madre la familia en tu vida?

¿Necesitas de la aceptación de tu madre  tu familia para tomar decisiones importantes?

¿Con que frecuencia visitas a tu madre tu familia?

¿Cómo te llevabas con su madre la familia de tu ex?

PONGÁMONOS PROFUNDOS

¿Has sido infiel alguna vez? ¿Por qué? Si la respuesta es “no”, seguido de un bufido de indignación, repite la pregunta 15.

¿Eres feliz?

¿Qué cosas consideras imprescindibles en tu vida para serlo?

¿Qué cambiarías de mí?

Si confiesa abiertamente que quiere cambiar algo de ti:

– Primero y fundamental, activa tus radares de alerta y piensa que estás ante un posible caso de manipulador psicopático víctima del SRM (Síndrome de Risto Mejide) dispuesto a amargarte la vida.

– Después, ya puedes valorar si tiene o no razón (pero antes consúltalo con alguien que te conozca de verdad).

Si no ha salido corriendo ni quiere cambiar nada de ti (o al menos lo disimula con gran entereza), ¡enhorabuena!, es el momento de darle una oportunidad a ese bote de vaselina. Y pedirle matrimonio.

¿Te gusta el sexo anal?

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Caza y captura por resentimiento

Hace unos días, charlando con unos colegas de profesión, hablamos acerca del fenómeno de la caza y captura por resentimiento, es decir, el follar por despecho de toda la vida. Un polvo vengativo que sólo tiene razón de ser si entera del acontecimiento el que no participa en él: tu ex. Ése follaje pasivo y contemplativo que tanto nos gusta.

El polvo vengativo es algo muy feo porque hacemos daño a otras personas y, sobre todo, nos hacemos daño a nosotros mismos al poner en evidencia nuestra inmadurez y nuestra maldad junto a nuestra falta de amor propio, que el ser pasivo y contemplativo (tu ex) no debe jamás sospechar. Queremos que sufra como una perra, pero tenemos orgullo. ¿Lo tenemos, verdad?

Por eso, si a pesar de lo mal que está hacer este tipo de cosas, sigues empecinado en tirarte a otra persona como por ejemplo… su  padre o madre; y que, además, se entere, aquí tienes un decálogo de pasos a seguir para hacer pupa al tiempo que quedas digno y resultón.

  • Tu ex te cae bien y le deseas la máxima felicidad. Repítelo siempre que puedas en círculos de amistades que compartáis para que tu palabra se difunda y llegue, por arte de magia, a sus oídos.
  • Comprendes perfectamente la situación y, si no fuese porque él o ella te dejó tirado como una mierda de perro en ese árbol escondido del parque rompió esa insana relación, tú habrías tomado la iniciativa. Por favor, si estaba claro que lo vuestro no funcionaba. Por fin tienes tiempo para ti mismo. Y te encanta.
  • Sigue yendo a los mismos lugares que frecuentabais juntos pero no vayas a los que él/ella siempre iba con sus colegas y tú detestabas. Es muy cutre y siempre se nota.
  • Si todavía sois amigos en Facebook deja de taladrar con likes a todos los amigos comunes del sexo opuesto. Sobre todo, si nunca antes lo habías hecho.
  • Lo de escribir cualquier chorrada en whatsapp tipo “a qué hora quedamos” y enviárselo a él/ella ‘por confusión’ es de lo más lamentable que se puede hacer. Cambiar tu foto de perfil cada media hora posando en todas las posturas y situaciones inimaginables, tampoco demuestra que eres una persona ocupada e interesante.
  • En tu estado, evita las frases del tipo “Niñas, qué moña este sábado. Os superquiero. FELIZ <3<3<3” y letras de canciones de amor. Mejor, pon una foto como mística, de perfil, en blanco y negro y acompáñala de una frase del tipo “Je Juis Charlie” o “Abajo la casta” con banderitas republicanas para demostrar tu implicación política y social en este momento de libertad.
  • El día que vayáis a coincidir en una fiesta común ponte esa ropa que te regaló para ligar con otros. Y que lo vea. Si te pregunta pon cara de sorprendido y di: “Es verdad, qué casualidad, ni me había fijado.”
  • Transmite follabilidad. Esto no es significa ir putón ni cani. Discreto/a, pero sexy. Ensaya una mirada penetrante, cambia tu peinado por uno más hipster, lee dos libros (con la contraportada vale) y mira tres capítulos de una serie de moda: el primero, el del medio y el último. Lee la reseña de una peli de Godard en Wikipedia. Aprende a pronunciar bien los nombres de los actores. Siéntate cerca y sonríe, amigable y resplandeciente como nunca.

Caza y captura por resentimiento

 

  • NO TE EMBORRACHES. Bebe un poco pero nunca lo suficiente como para acabar llorando a su lado o perreando con todo lo animado o inanimado del lugar. Recuerda que ahora bebes la ginebra más cara y no esa mierda de combinado que tomabas cuando salíais juntos.
  • Mira el teléfono de vez en cuando como leyendo algo nuevo cada vez, mientras escribes en Notas “soy un ser equilibrado y sano” quinientas veces. Si se acerca, bloquea rápidamente el móvil y sonríele, tiernamente. Si pregunta de qué te ríes, sonríe de nuevo y di “nada, bobadas”. Que se ralle.
  • Mientras estás con tu copa en la mano clava tu mirada penetrante en algún punto inconcreto del local. Tócate el pelo, ráscate la oreja, pero NO te subas las tetas o aprietes los bíceps todo el rato.
  • Si a pesar de tu evidente sex-appeal, aún nadie se te ha acercado, toma la iniciativa y háblale a un chico-chica del lugar. SI es un conocido de ambos, mejor. Si es colega de él, mejor. Pero si lo odiaba de antes, MEJOR QUE MEJOR.
  • No mentes a tu ex jamás. Si te preguntan por la ruptura, di que son cosas de la vida y cambia de tema. Háblale de esa carrera nueva que acabas de empezar a estudiar o de las grandes posibilidades de promoción que contemplas en tu empresa de reposición de neumáticos.
  • Ahora así, ataca, pero con elegancia. Consigue que el otro sea el que te entre a ti, incitándolo con la mirada más zorra jamás ensayada y espera el momento oportuno para que tu ex lo vea. Si sigue despistado, acércate, ve al baño, canta en alto, chócate contra la máquina de tabaco, llama su atención. Cuando notes su mirada sobre ti, cómelele la boca a tu ligue.
  • No te emociones. Debes parar lo suficientemente pronto como para no parecer despechado o ruín y lo suficientemente tarde para que tu ex te haya visto. (Ohhh, qué pena.)
  • Sigue pululando por el local sin darle importancia a lo que acaba de ocurrir. Y vete antes de que tu ex lo haga. Pasa por delante con tu presa, restregándole tu felicidad, pero sin mostrar demasiado cariño hacia el sujeto en cuestión. Recuerda que no necesitas sustitutos ya que lo que tú quieres ahora es estar solo/a. Ya sabes: conocerte a ti mismo y el sexo ocasional son tus lemas a partir de ahora.
  • Si te tiras o no al rollito en cuestión, es casi lo de menos. Al día siguiente añade un 😉 a tu frase de whatsapp.
  • Si tu ex te pregunta, se enfada o pone frases inquietantes (como “eres un hijo de puta inmaduro”) hazte el loco TODO EL RATO. Jamás entres en la pelea y la discusión fácil. A partir de ahora, tú juegas en la liga de las personas independientes e interesantes.
  • Si finalmente nada de esto funciona (tu ex no se entera o, MUCHO PEOR, parece darle igual) abre el Facebook, pon likes a todo lo que tenga tetas o pene -o penes y tetas a la vez- indiscriminadamente, hazte un book en bragas, sube fotos en las que salgas con una copa en la mano o delante de un avión de Ryanair, o con una copa delante de un avión de Ryanair, como si vivieses en un carnaval eterno.
  • Pon canciones de Enrique Iglesias y Pitbull y frases del tipo “estoy deseando otro sábado como éste tíos, sois grandes!”. Dile a tus amigos que te sigan el rollo, en plan “sí, tío, equipo de campeones”, “risas y fiesta”, o, mi preferida: “y todo lo que no se puede contar por aquí, jiji”. Cómprate una camiseta rosa flúor que ponga “Ibiza Party” y hazte un selfie poniendo morritos para sustituir la foto mística en blanco y negro.
Chicas en Pacha dispuestas a follar
Las nenis todas lokis en Pachá
  • Finalmente, y en el peor de los casos, puedes volver a echarte novia (o novio).
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Un novio feo

El valor de un novio feo (marido, pareja, acompañante de verbena o amante ocasional) está muy por encima del de un novio guapo, el cual con su belleza parece dar por sentado que merece el privilegiado lugar que ocupa en nuestras vidas. No obstante, un novio feo representa el paroxismo del amor, la verdadera esencia de la profundidad de los sentimientos, el triunfo de la oruga sobre la petulante mariposa.
Vivimos una época de sobrevalorización de la belleza masculina (la femenina siempre ha sido objeto de adulación y explotación) lo que ha provocado que muchos hombres sientan la necesidad acuciante de ser más atractivos que sus compañeros de gimnasio, de trabajo, incluso que las mujeres a las que pretenden conquistar. Por eso, lo que es realmente hipster, alternativo y molón que te mueres, es echarse un novio feo.
En Galicia, donde estamos acostumbrados a crear tendencias que después todo el Reino asume como propias (empezamos con Franco, después vino la cocaína y ahora tenéis a Rajoy hasta que no probéis el licor café)  al novio poco agraciado lo llamamos “riquiño”, que es una palabra mucho más bonita y que además rima con otras como “pobriño” y “feitiño”. “Riquiño” es un adjetivo polisémico que significa buena persona, simpático, enrollado, majete… vamos, el feo de toda la vida. 
En un par de años los riquiños lo petarán en el Hombres, Mujeres y Viceversa.
Una de las principales ventajas de un novio feo es que la fidelidad, aún sin estar garantizada del todo, es más difícil de quebrantar. Un novio guapo es como el jamón de la tómbola: todas se lo quieren comer. El feo, en cambio, es ese peluche gigante que tienes que arrastrar toda la noche mientras las demás te miran con compasión. No os engañéis: la fidelidad masculina no es un asunto de sentimientos, es, ante todo, una cuestión de oportunidades.
Pero no sólo de fidelidad vive la mujer. El novio feo es también mucho más agradecido. A un novio guapo parece que hay que premiarlo por estar ahí, sin embargo, el feo sabrá ver quién de los dos es el afortunado. Esto es muy positivo para la correcta autoestima femenina, ya que garantiza una cierta seguridad mental muy importante para el equilibrio de la pareja.
El novio feo tiene la obligación moral de ser más listo y divertido de lo habitual. Un tipo poco atractivo debe ser culto y educado, refinado en los modales, inteligente y divertido. Oscar Wilde ya lo sabía cuando escribió El Retrato de Dorian Gray: “El intelecto es una forma de exageración en sí mismo y destruye la armonía de cualquier rostro. En el momento en que uno se sienta a pensar, se vuelve todo nariz, o todo frente, o cualquier otro espanto. Mira a los hombres de éxito en cualquier tema del saber.”
Puede incluso que sea apestosamente rico, lo que nunca está de más en la escala de follabilidad. Si todavía no lo es, investiga sus contactos, sus ambiciones y su curriculum: nunca se sabe cuando el feo puede dar el gran salto.
 
NOvio Feo
El sexo con un feo es mucho más placentero, porque en lugar de perder el tiempo eclipsándote en su belleza como una náufraga enamorada, prefieres que meta la cabeza entre tus piernas y que no salga de allí hasta haber cumplido su misión con éxito. El guapo tiene tendencia al cansancio precoz y, mucho peor, a follarse a sí mismo cuando lo hace contigo. TODOS los guapos saben que lo son, para algo han tenido abuela, madre y novias. El feo sólo tiene abuela y lleva años enterrada.
 
El feo no vive obsesionado con su físico ni te da la turra día sí y día también ,con la dieta de los cojones. El día que le dices a tu novio no-guapo que va guapo no tiene más remedio que creérselo: asunto zanjado. El feo sabe valorar tu sinceridad siempre que le convenga. El feo te ama.
 
La genética es selectiva y quiere mejorar la especie. La genética también te ama. (Es importante que te creas esto a la hora de ponerse con el apareamiento).
Pero, lo mejor de todo, es que la belleza y la inteligencia son dos constantes que evolucionan de forma totalmente opuesta. Mientras la belleza física se la tragan los años, la cultura y la riqueza espiritual no dejan de aumentar para el que ha sabido alimentarlas. Cuando te aburras como una ostra mirando como tu marido guapo se ha convertido en un viejo amargado, piensa que quizá el friki del colegio al que no quisiste besar, ha publicado varios de esos libros que ahora te emocionan cuando lees a solas. O igual es el tipo con más jeta de España y se hace platós como para comprarte el Zara de tu pueblo durante el Black Friday ése.
Y oye, que si el feo te sale gilipollas, tampoco hace falta que pierdas el tiempo pensando en sus bonitas facciones antes de mandarlo a la mierda y enrollarte con el cachondo del gimnasio.
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