Categoría: 2013

Epitafio a Carabás

Tenía que ocurrir. Como los grandes, Carabás se va de nuestras vidas antes de que el Karma la deje en segundo plano. Carabás se va con orgullo, con dignidad y con la cabeza bien alta, consiguiendo lo que ningún otro local de la ciudad había conseguido antes: unir a canis, pijos, malotes, hipsters, intelectuales, deportistas e incluso famosos de medio pelo en un solo recinto. Y sin zona VIP. Porque para Carabás todos los clientes éramos VIP, y ésa fue la máxima que guió siempre las acciones de su personal de seguridad: nunca distinguieron entre clases a la hora de soltar hostias.
Los pontevedreses llevamos años viviendo con la amenaza de cierre de Carabás, por eso yo me negué a creerlo hasta que varios compañeros periodistas confirmaron el triste suceso. Y ahora, con lágrimas en mis ojos que un día fueron maquillados como para el Carnaval de Río con la intención de que me permitiesen el acceso a Carabás, escribo este epitafio: mi homenaje a la que fue mi segunda casa, guateque, y putiferio durante tantos años.
Epitafio a Carabás
No me creía la noticia porque la posible clausura de Carabás llevaba planeando muchos años sobre nuestras cabezas, pasando a formar parte ya de las leyendas negras de la ciudad, como la que anuncia eventualmente la muerte de Calitrón o de Maika o aquella que cuentan las malas lenguas acerca de las visitas de Draculín al Carrefour de A Barca y al Matadero Municipal para comprar sangre de pollos con la que alimentarse y hacer ofrendas a los muertos del Lérez.
Los actuales propietarios atribuyen este dramático cierre a causas económicas, pero yo creo que la sociedad ha perdido el norte. Se están abandonando los valores, las tradiciones, nuestra cultura está en manos del capital o de algo peor y el colmo de esto es la peatonalización de Benito Corbal que impide a nuestros vecinos aparcar en doble fila delante del Froiz para hacer la compra; el exilio del botellón a un lugar alejado de la zona llamado “Botellódromo” o la instalación de hombres y mujeres semáforo en cada paso de peatón a la hora de entrada y salida de los colegios que está convirtiendo a nuestros pequeños en seres débiles y vulnerables. Personas que no sobrevivirían en una pelea de Carabás.
Me niego a vivir en una sociedad que no respeta a nuestros mayores. Carabás fue como abuela para los pontevedreses y cuidó de generaciones enteras: acogiendo primero las borracheras de nuestros padres, luego las nuestras, y unos y otros esperábamos un futuro en el que nuestros niños pudiesen ir allí a beber mierda a precio de cojón de puma. Porque Carabás no era perfecta, pero su garrafón nunca mató a nadie.Si los vecinos de Paseo de Colón y Echegaray pudieron conseguir miles de firmas para la reapertura del carril de entrada del puente de A Barca qué no podrá conseguir una ciudad entera reclamando que no nos quiten ese pedacito de historia que es Carabás. Hemos tragado con el cierre de la vieja en la zona, con la desaparición del Campillo de Santa María pero no podemos volver a arrodillarnos ante esta nueva violación de nuestro legítimo derecho a ser PTV´s de raza. Porque Carabás no se entiende sin Pontevedra y Pontevedra nunca será lo mismo sin Carabás.

Espero que alguna mente diligente y lúcida reabra las puertas de esta institución de la noche pontevedresa, de hecho, parece que ya hay empresarios interesados en el asunto. Lo que les pido es que no cambien el nombre del local y mantengan esa lista negra que prohíbe el acceso a ciertas personas non gratas por obra y gracia de Dios como así decidieron, muy acertadamente, los responsables de la sala en su momento. Lo que ha dado lugar a las míticas reuniones en las aceras del lugar, como ya conté hace algún tiempo en esta misma tribuna.
Hasta pronto, reina de la noche.

Me caes mal

Hay gente que merece una gran patada en el culo. ESA GENTE. La gente que me cae mal.

Kick Ass
– Me caes mal porque escupes en medio de la calle.
– Me caes mal porque cuando hablas por teléfono haces que se entere toda la comunidad.
– Me caes mal cuando no te callas la puta boca mientras veo/escucho algo en la tele/radio que me interesa.
– Me caes porque mal porque te he dejado meterte delante de mí en la cola del centro médico y cuando he salido seguías de cháchara en la sala de espera  (eso que tenías mucha prisa).
– Me caes mal porque tratas con desprecio a tus padres/abuelos. Cretino.- Me caes mal porque eres más choni que Belén Esteban y Leticia Sabater juntas.
– Me caes mal porque aparcas encima de la línea de mi plaza y luego tengo que salir arrastrándome, con el consiguiente riesgo de muerte por asfixia.
– Me caes mal porque te pasas 15 minutos en el baño del pub sacándote fotos con tu amiga mientras yo me estoy meando.
– Me caes mal porque me debes pasta y sabes que no te la voy a pedir. Por supuesto, tú nunca me la vas a devolver.
– Me caes mal porque desde que has vuelto de Londres no sabes cómo se dice “sartén” en español. Anda que…
– Me caes mal porque cuando bebes se te da por destrozar elmobiliario urbano.
– Me caes mal porque cuando bebes  -o no- acostumbras a ponerte chulo con la gente. Me caes bien cuando te dan dos bofetadas por listo.
– Me caes mal porque tienes faltas de ortografía y, además, parece no inportarte en avsoluto.
 
– Me caes mal porque me das luces para adelantarme cuando voy a la velocidad máxima permitida para ese tipo de vía.
– Me caes peor cuando “te cansas” y me adelantas por la derecha. Gilipollas.
– Me caes mal porque eres machista.
– Me caes mal porque eres machista, y eres mujer. Me caes fatal cuando haces comentarios del tipo “a mí me gusta que mi novio me diga lo que tengo que hacer” o “mi objetivo en la vida es casarme y ser madre”. Si Simone de Beauvoir levantara la cabeza…
– Me caes mal porque te has comprado una réflex y ahora te crees “fotógrafo freelance”.

Tyr & Mysis leker 4
-Me caes mal desde que te reíste de mí cuando llevé mi aparato de dientes al cole en Cuarto de Primaria. Llevo años esperando tu lenta y dolorosa muerte.
– Me caes mal porque te huele el aliento. Cerdo.
– Me caes mal porque estás todo el día lamentándote de lo mal que te va.
– Me caes mal porque estás todo el día jactándote de lo bien que te va.
– Me caes mal porque has publicado 300.000 tuits y en persona eres más soso que un tamagotchi sin pilas.
– Me caes mal porque sólo sabes hablar de los temas que controlas, demostrando una falta absoluta de empatía hacia el prójimo. Cansino.
– Me caes mal porque tienes 5000 fotos sacando la lengua y/o poniendo morritos. Pero qué imbécil eres.
– Me caes mal porque eres adolescente. No te preocupes, se te pasará.
– Me caes mal porque crees que le caes mal a la gente porque “te tiene envidia”. ¿Eres tonto o qué?
– Me caes mal porque antes ya me caían mal tu hermano mayor y tu prima. Es algo familiar, lo siento.
– Me caes mal porque yo te caigo mal. ¡Con lo maja que soy!
– Me caes mal porque así lo he decidido antes de llegar a conocerte. A veces he llegado a cambiar de opinión, puede que me caigas incluso peor después de conocerte.
photos by: &

Grandes mentiras de la humanidad: Las separaciones amistosas

Situación: Estás con un amigo tomando un café y surge la pregunta (casi siempre con mala leche, para que engañaros)
– Oye Raúl, y… ¿qué tal te va con Laura? Hace tiempo que no me hablas de ella.
A lo que él, fingiendo una serenidad arrolladora, contesta:
– Bien, tía. Lo hemos dejado, pero nos llevamos genial. Ya sabes, no nos entendíamos y hemos preferido separarnos de mutuo acuerdo.
Pero ahí sigues tú, con tu mierda de vida aburrida, hurgando en la herida, buscando un poco de drama:
– Jo, no sabes cómo lo siento…de veras, ¿seguro que estás bien? Sabes que me tienes para lo que quieras.
– Claro que sí, estoy estupendamente, nunca he estado mejor en mi vida. Necesitaba aire, ver las cosas  desde otro prisma…ya sabes como era Laura. Me ahogaba un poquito la relación pero no quería hacerle daño, era cuestión de tiempo que esto se terminase. Y mira, al final hemos solucionado las cosas como dos adultos, cada uno por su lado, pero sin malos rollos. Es que me parecen patéticas las personas que montan un numerito, qué falta de autoestima!
      MENTIRA, MENTIRA Y MÁS MENTIRA.
Lies
Se te ve en los ojos que estás aguantando las ganas de echarte a llorar como un bebé, arrastrarte por el suelo y confesar que has intentado suicidarte tres veces porque Laura, amigo, TE HA DEJADO. Pero ha sido tan lista que te ha lavado el cerebro para hacerte sentir bien, qué coño, para no sentirse tan mal ella, y convencerte de que los dos lo estáis dejando porque es lo mejor para ambos, y tú, fracasado y sin más opciones que el acoso, presumes ante la sociedad de tu civismo y tu independencia.
Seamos claros. Siempre hay un dejador y un dejado. Son dos caras de la misma moneda. Y una moneda siempre tiene las mismas caras: el Rey, altivo, importante, dueño de su destino; y ese mapita cutre con el número que se pone para rellenar el otro lado. Y tú eres el mapita con el número, un número más en la vida del Rey. Te guste o no te guste.
 Llamadme incrédula pero es que no acaba de convencerme esa supuesta situación en la que estás con tu pareja el viernes por la noche viendo como Belén Esteban anuncia su última separación de Fran en el Sálvame Deluxe y de repente, te acuerdas, y le dices:
-Oye, cariño, ¿y qué te parece si lo dejamos también nosotros?, es que yo creo que estaríamos mucho mejor los dos.
 – A lo que él te responde – Jo- der, acabas de leerme el pensamiento. No sabes qué alivio. Justo iba a proponértelo yo, pero es que siempre te me adelantas, nena.
– Bueno, entonces, yo me voy a quedar con el coche y con el plasma y a ti te dejo esta puta mierda de piso viejo y la hipoteca a 45 años.
– Genial, genial. pero qué generosa eres, tonta!
– Qué, ¿lo celebramos echando un polvete?.
Desgraciadamente lo que acabáis de leer es ficción. Y la realidad casi siempre supera la ficción. PERO PARA LO MALO.
Tu pareja  te dejará casi siempre por uno de estos tres supuestos:
          No te aguanta más. Tu sola presencia le da asco. Le molesta el olor de tus pies, tu ropa, cómo colocas la toalla en el baño, la manera en que te rascas la cabeza y se avergüenza cada vez que abres la boca. Ten en cuenta que el cuchillo nuevo enorme que ha comprado no es para el pulpo. De hecho, nunca hacéis pulpo, gilipollas.
          Le gusta otra persona. Esto suele sumarse al punto anterior, aunque no necesariamente. A veces puede seguir queriéndote, pero no tanto como al otro, por eso te deja.
          Necesita estar sola/o, pero te sigue queriendo. Esta es la excusa que te darán en el 99% de los casos, una cifra inversamente proporcional a la cantidad de veces que esto ocurre en la vida real. puede que tú pertenezcas al uno por ciento de los afortunados, aunque yo no estaría tan segura.
Podéis seguir viviendo en la mentira o, al contrario, podéis ayudar a otras personas a superar sus rupturas y reconocer con la cabeza bien alta que los han dejado y que tienen que seguir con sus miserables vidas. Es tan fácil como repetirse “Soy digno del amor de otra persona y no me avergüenzo de haber fracasado en mi relación”. Aunque a veces, un ansiolítico facilita mucho el trance.
Al fin y al cabo, hay cosas peores. Hay gente que tiene gonorrea.
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