Se empieza moviendo ligeramente la lengua dentro de la boca, y asintiendo con la cabeza, hasta acabar cantando en bucle una mierda de canción de la que no te puedes desprender ni aunque te echen aceite hirviendo encima. Enhorabuena: eres víctima de una canción ladilla.

Históricamente, se puede decir que la canción ladilla es un invento de los esclavos africanos que llegaron a Estados Unidos entre los siglos XVI y XIX y que decidieron que era mucho mejor perforarse el cerebro hasta la extenuación con música repetitiva que tener que escuchar los insultos del patrón. Además, así, entre temas espirituales y positivos, podían evadirse mentalmente del trabajo forzado que estaban realizando. Pero los negros fueron un paso más allá con las cancioncillas de trabajo, y, para cuando los blanquitos se quisieron dar cuenta, el blues, el reggae o el hip-hop se habían pegado en la cultura americana con la misma saña con la que un político español se agarra a una comisión ilegal. La música ladilla, unida a que las americanas descubrieron los encantos secretos de los africanos, jamaicanos y demás morenos*, pusieron fin a varios siglos de esclavitud. (*esto último todavía está por contrastar con algunos historiadores.)

Véase un estupendo ejemplo del triunfo de la música negra: Ray Charles y su Hit the Road Again.
una canción ladilla se caracteriza por:
  Ser repetitiva, debe recordarnos el estribillo con una frecuencia máxima de 15 segundos.
  Simple y fácil de recordar, ha de utilizar el menor número de palabras diferentes posible.
  Técnicamente básica, que esté hecha con pocos acordes.
  Que invite al bailoteo.
  Que esté el máximo número de tiempo “arriba”, en estribillo o pre-estribillo. Que suba el ánimo.
Aquí tenéis una de las más populares canciones ladilla de todos los tiempos.
Pero el rock´roll también tiene temazos ladilla.
 
por no hablar del pop o la música disco…
 
Y entonces,  queridos lectores, os cuestionaréis qué tiene de malo ocupar parte del procesador cerebral tarareando un tema cómo estos, en lugar de malgastar el tiempo pensando en los gilipollas que os cruzáis cada día en vuestras vidas, en el paro, o en el pequeño Nicolás practicándole una felación a Arturo Fernández en el sofá de su casa (vosotros también lo habéis pensado, lo sé). Y es que lo malo llegó después, cuando el regaeton y todas sus variantes (también conocidas como “música latina”) se convirtieron en el ébola de la música popular.
Desgraciadamente, han pasado unos cuantos veranos desde que el hortera de John Travolta mojaba bragas a doquier, y ahora los encargados de tan importante labor son unos tipos con pinta de acabar de salir de la cárcel y menos léxico que Ana Mato en rueda de prensa. Primero fue Don Omar y “La Gasolina”, después Daddy Yankee con “Lo que pasó, pasó” y ahora Pitbull, que tiene más colaboraciones en su haber que neuronas en el cerebro, los encargados de petarlo en cualquier discoteca que se (des) precie.  La era de la globalización es también la época de la hipersexualización y la violentización de absolutamente todo, incluida, claro está, la música.
¿Y qué pasa con las ladillas? Que cuanto más te rascas, más pican. Así es como este verano acabé infectada por una cancióndemierda y tardé varias semanas en superar el virus. Cuanto más intentaba echarla de mi cabeza, más se agarraba ella a mi subconsciente. Mi madre, fan de las emisoras que emiten ladillismo por un tubo, se pasó el verano con “Kioto FM” sintonizada (por favor, si no la conocéis, no se os ocurra conectarla) hasta que el el “Soy Latina” me pilló a mí por banda.
Me veía a mi misma conduciendo, haciendo la compra, corriendo, y hasta intentando dormir, mientras cantaba “yo soy latina beibi, soy latina…olé” y me preguntaba qué tan mala persona había sido para merecer semejante tortura. No podía concentrarme ni tener una vida normal, y en una de las pocas treguas que Inna me dio decidí que lo más sensato era escuchar otra canción ladilla. Sí, amigos, una canción ladilla SÓLO se puede quitar con otra canción ladilla.
Y así descubrí el temazo “Jalando”, la versión gallega no-oficial del Bailando de Enrique Iglesias, compuesta por el grupo Monolius Dop y que, además, han creado la banda sonora de la webserie Clases de lo Social de la que soy guionista. Con 365.000 reproducciones en youtube no debo de ser la única enganchada a la ladilla de estos tipos.
https://youtube.googleapis.com/v/RP_WoYEHdRc&source=uds
Estamos en diciembre, mes de la Navidad, y las canciones tradicionalmente ladillas (villancicos incluidos) empezarán a florecer como setas en los frondosos bosques. Habrá gente que piense que este tipo de música se escucha más en verano, pero la diferencia radica en que durante la época estival tú sabes en qué garitos ponen qué tipo de música y puedes decidir, como ciudadano libre e informado, ir o no.
Ahora bien, durante las fiestas, la infección por ladilla musical copa absolutamente todos los bares y este año tampoco te podrás librar de bailar el Tractor Amarillo cual abuelo borracho en la plaza del pueblo.
https://youtube.googleapis.com/v/rHcLouzwzUU&source=uds
Si él puede, nosotros también. A vivir la música ladilla a tope!
Kansas Jayhawks 2008 NCAA Basketball National Champions--Street Party
 
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