Virginia Woolf, Chavela Vargas, Simone de Beauvoir, Frida Khalo, Evita Perón, Rosa Parks, Clara Campoamor o Emmy Noether (considerada la matemática más importante de la historia) fueron mujeres luchadoras, adelantadas a su tiempo, inteligentes, grandes creadoras y pensadoras, defensoras de la igualdad entre sexos, y ninguna fue madre. Algunas por decisión propia y otras porque nunca pudieron tener hijos, el hecho, es que todas han aportado contribuciones importantísimas a la cultura, el desarrollo de la humanidad o los derechos sociales. Y ya nadie se atreve a ponerlo en duda.
 
MADRE
Rosa Parks
 
MADRE
Virginia Woolf
A ninguna de ellas le hizo falta parir para demostrar lo que valían, pero eso no quiere decir que no tuviesen que enfrentarse a las convenciones y críticas de su época por no haber traído hijos al mundo. Desgraciadamente, a día de hoy, una mujer que por propia voluntad decide no tener hijos, y lo manifiesta abierta y rotundamente, es tachada de “egoísta”, “vaga”, “inútil”, “marimacho” o, incluso “loca”. Los estándares sociales siguen sin encajar que una mujer fértil se niegue a tener hijos. (Para qué es si no, mujer?)
 
Y el argumento más esgrimido de la historia, de los que intentan convencernos a las que no lo tenemos muy claro –la mayoría madres, obviamente- es que “piensas así porque no eres madre”. Acojonante. Tú no quieres ser madre y el problema es que no quieres, precisamente, porque no lo eres. Vamos a ver, esta teoría se podría aplicar al ateísmo “piensas así porque no tienes fe” o a la heterosexualidad “piensas así porque nunca lo has probado”. La diferencia entre estas dudas es que la espiritualidad y la heterosexualidad se pueden poner a prueba un domingo de misa (ambas); no obstante, un niño traído al mundo es imposible ser devuelto si no te convence porque la cigüeña solo conoce el puto camino de ida.
Seamos sinceros. Esta recomendación es una burda manipulación para conseguir compartir penas y repartir la mala hostia entre otras almas. A mí no me la dais. Funciona exactamente igual que los negocios piramidales donde lo importante no es vender, si no conseguir a otros pringados que sigan buscando víctimas. Y así, hasta el fin de los días. Cuando un madre consigue convencer a otra mujer de que sea madre ya no tendrá que bajar sola al parque, y podrá compartir sus temas de conversación preferidos con alguien que la entiende: teta-caca-pis-fiebre. Malditas manipuladoras.
No he conocido a la primera mujer que quiera ser madre que haya tenido que justificarse por sus deseos. Si acaso, con un “es el sueño de mi vida” o “Luis y yo estamos súper preparados” el tema queda zanjado. Ahora bien, cuando una mujer “en edad de merecer” dice que ella no quiere tener hijos, todos los ojos se clavan sobre la rarita que tiene que explicar el por qué de tamaña afrenta.
Para facilitaros las respuestas a los que pongáis en duda la capacidad mental de las no-madres os paso una detallada lista de los motivos que se repiten siempre que hablo con amigas que ya tienen muy clarita su decisión de no alumbrar.
  • Porque no me gustan los niños.
  • Porque no se me dan bien (los niños) y me ponen nerviosa.
  • Porque me dan miedo los problemas que puedan tener.
  • Porque no tengo tiempo ni quiero sacarlo de otras actividades.
  • Porque no quiero convertirme en una psicópata de las vitaminas, las reuniones del APA y la conveniencia del trilingüismo infantil.
  • Porque todavía no he encontrado a la persona adecuada que pueda ejercer de padre. Y a este paso encuentro antes a Wally.
  • Porque soy tan feliz con mi pareja que paso de complicarlo.
  • Porque me importa más mi vida laboral/social y la maternidad –desgraciadamente- va a suponer renuncias. Porque me siento completa.
  • Porque viajo demasiado. Y los niños no caben en el equipaje de mano.
  • Porque me quedan muchas cosas que hacer antes de dar el paso.
  • Porque podría poner en riesgo mi salud. 
  • Por problemas económicos. O simplemente, porque no quiero tener problemas económicos.
  • Porque no lo hice antes y creo que ya no es el momento.
  • Porque considero que no seré una buena madre. Por pura responsabilidad.
  • Porque temo que me salga un cabroncete y no quiero sentirme culpable. (Hitler también era hijo de alguien).
  • Porque no quiero pasarme los próximos treinta años de mi vida preocupada.
  • Porque no le tengo miedo a la soledad.
  • Porque amo mi libertad sobre todas las cosas.
Seguro que en esta lista encontráis reflejados la mayor parte de los argumentos que utiliza una mujer que no quiere ser madre. Lamentablemente,  también hay muchas mujeres que quieren serlo y no pueden. Pero a ellas sí las comprendemos todos: se llama empatía. Pero yo tengo la sensación de que falta un poco de didáctica con respecto a este otro tipo de mujeres, tan mujeres como las que tienen hijos, o los desean, y que renuncian a la parte reproductiva de su ser para dedicarse a otros menesteres por propia voluntad. Y sin hacer daño a nadie.
Si hay algo que me mosquea en particular es la manía de lo que yo he llamado “las madres coraje”, algunas son las nuestras, las que nos recuerdan día a día lo luchadoras que son porque tienen hijos (unosputosdesagradecidosegoítaschupavidas). Sin ponerlo en duda, me he preguntado muchas veces: ¿y a mí qué  me cuentas? ¿acaso te he obligado yo a tener hijos? Entonces ¿Por qué te empeñas en que yo los tenga?
Y entonces, encontré la respuesta: Nuestras madres ya han llegado a esa edad en que están completamente convencidas de que los hijos les hemos jodido la vida. Y ahora, urden su venganza. Disfrazadas de entrañables abuelitas nos presionan para que tengamos hijos haciéndonos creer que seremos súper felices, cuando lo que quieren, precisamente, es observar cómo el pequeño demonio nos la jode a nosotros. Para algo los malcrían, hay que amortizar los gastos.
 
MADRE
Recuerda: yo soy la buena. Y no te gastes los 20 euros en porros.

Cuando seáis madres, me entenderéis.
 
PD: Un saludo a mis amigas madres o casi madres. (En realidad me encanta aprender sobre tipos de cacas, lo juro).
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