Resulta paradójico que la primera víctima mortal de ébola en España haya sido un perro que ni siquiera tenía el virus. Excalibur, el perro de Teresa Romero, ha sido asesinado esta tarde como “medida de prevención” para evitar hipotéticos contagios. No sé de qué tipo de prevención hablan las autoridades madrileñas, teniendo en cuenta que no existen evidencias científicas de que la enfermedad se pueda transmitir a perros y otros animales domésticos. De hecho, el perro no presentaba síntomas, y la versión más extendida entre la comunidad científica es que el virus no se transmite a perros ni a gatos. Pero esto es España y la ciencia es una palabra que se parece a paciencia, y cuyo presupuesto se redujo en un 25 por ciento en tan solo un año. Por encima de la ciencia -que aconsejaba tenerlo en cuarentena-, del clamor popular, y de la petición desesperada de sus dueños, este gobierno asesino que presume de salvar embriones ajenos, decidió que la solución más aséptica era cargarse al animal en cuestión.
Me imagino a Excalibur estos dos días, inquieto, mientras esperaba en su casa a que sus dueños regresasen de una vez y lo sacasen a pasear. Deseando que le rascasen un rato la barriga mientras le decían cosas cariñosas al oído. Anhelando que se tumbasen con él en el sofá como cada noche, para apoyar su cabecita sobre las rodillas de sus dueños mientras veían la tele. Imagino a Excalibur asomándose hoy al balcón, solo, deseando bajar a jugar con toda esa gente que estaba delante de su edificio. Lo imagino salir corriendo a saludar cuando abrieron (¿o tiraron?) la puerta de su casa. Y lo imagino agarrado por unos hijos de puta mientras le aplican una inyección letal. Lo imagino durmiéndose sin entender nada, sin saber qué ha hecho para no ser capaz ya de respirar, pensando en dónde estarán sus dueños para defenderlo de esos señores malos. No imagino demasiado mal: el cerebro de un perro es similar al de un niño de dos años.
 
Excalibur
 
Supongo que los que tenéis perro entenderéis la indignación y el asco profundo que siento hacia esta decisión totalmente inútil, estúpida y gratuita que se ha llevado por delante la vida de un animal que no tenía culpa ninguna y que ha destrozado un poco más la vida de Teresa y Javier. Un matrimonio que se ha convertido en el foco mediático de todo el planeta por portar un virus letal consecuencia de una larga lista de negligencias y despropósitos del gobierno de España que ha puesto en evidencia, una vez más, su completa inutilidad para gobernar el país. Te contagian el puto ébola y, de regalo, matan a tu perro.
Además, siguiendo la teoría de limpieza del PP la muerte de Excalibur no soluciona el problema. Puestos a asegurar una erradicación total del contagio y ser consecuentes con esta hipótesis, lo que tendrían que hacer ahora las autoridades es masacrar a toda la población canina que haya tenido contacto con el animal en los últimos días. Como por ejemplo, los perros de los vecinos, los del parque a donde lo llevaban a pasear, los perros que se pudo haber cruzado por la calle , y ya puestos, a los niños y jubilados que pudieron haber acariciado al animal. Puestos a asegurarnos de verdad, deberían de matar a todo el vecindario de Teresa y Javier, a los compañeros de trabajo, al personal médico que atendió a Teresa y a todas las personas que se presentaron a la dichosa oposición del día 27 de septiembre. Total, para la cantidad de plazas que hay, hasta les hacemos un favor. Pero para hacerlo bien de verdad, mi propuesta es tirar una bomba atómica sobre la casa de Teresa y Javier, sobre el hospital de Alcorcón, y, en general, sobre toda la comunidad de Madrid, dejar la zona cero limpita de cualquier rastro de virus. De esta manera, nos cargamos dos ébolas de una vez: el virus que tiene ingresadas a varias personas inocentes y a todos los dirigentes del Partido Popular y sus consortes de la iglesia católica que llevan tres años matándonos con medidas antisociales, recortes en todos los servicios públicos (así es como han conseguido desmantelar el Carlos III, el hospital ‘de referencia’ en enfermedades infecciosas), robos y corruptelas varias.
Españoles, os recomiendo ir creando refugios para vuestros perros, gatos, periquitos, canarios, peces tropicales, iguanas, hámsters, cobayas y hasta para vuestros hijos. De momento, yo me he hecho con una réplica casi exacta de mi querido Coco. Pena que no sepa morder.
Excalibur
 
PD: CESEN A ANA MATO DE UNA VEZ, SINVERGÜENZAS.