El deporte es ese sano amigo con el que tanto nos cuesta mantener vínculos estables y duraderos. El deporte es como un amante esporádico: lo disfrutamos pocas veces, pero, cuando lo hacemos, tiene la facultad de dejarnos exhaustos. A diferencia de lo que ocurre con el placentero sexo, son pocos los osados que repiten el esfuerzo físico que conlleva hacer deporte. No haré un manifiesto a favor del deporte porque creo que hay mucho yonki al que se le ha ido de las manos. Afortunadamente, entre tanto fanático, siguen quedando cientos de miles de personas que, día tras día, luchan por mantenerse alejados de los hábitos de vida saludables. Incluso en plena operación bikini.
Pero no es equivoquéis, lo difícil de hacer deporte no es tanto practicarlo, como pensar en que tenemos que hacerlo. Es algo parecido a lo que cuentan los ex fumadores sobre los días previos a dejar el tabaco. Los momentos anteriores a la práctica deportiva son un tormento si no estamos acostumbrados a quemar calorías con relativa frecuencia. La PEREZA se apodera de nuestros cuerpos y nuestras almas y lucha por mantenernos alejados del esfuerzo físico, las pulsaciones elevadas y el sudor empapando nuestras camisetas-souvenir de Tenerife. Por eso, el ser humano, ha desarrollado la facultad de tirar de mano de una interminable lista de excusas que lo eximan de mover el culo.  Estos pretextos, transmitidos por vía oral generación tras generación, forman ya parte del patrimonio de la humanidad de las milongas, justo al lado de “se murió mi abuela”, “había atasco”, y “se murió mi abuela (después de haber resucitado milagrosamente)”. Os hago una relación de las evasivas más tradicionales y funcionales, para que podáis echar mano de ellas cuando os encontréis ante la desagradable tesitura de tener que calzaros unas zapatillas deportivas y echaros a la calle. Son excusas válidas para ofrecer a los demás pero, ante todo, para autoconvenceros y liberaros de cualquier incómodo sentimiento de culpa en este mundo lleno de runners, cyclists, swimmers y monguers varios.
–       Condiciones climatológicas adversas: Puede que haga mucho frío o todo lo contrario, demasiado calor. A nadie le gusta practicar deporte al aire libre con temperaturas extremas, ni tampoco cruzar la calle para ir al gimnasio más cercano envuelto en un pesado anorak de invierno. La lluvia también es un factor de riesgo ya que nos podemos resfriar y, ¿acaso no hacemos deporte para estar más sanos? Entre los factores externos incontrolables por el ser humano también se encuentran el polen del campo, la polución de la ciudad, la humedad de las zonas costeras, la sequía del sur, o, incluso, la nocturnidad a la que salimos del trabajo, franja horaria donde todos somos carne de violación, atracos y desgracias varias.
Grupo haciendo deporte
–       No te encuentras bien. ¿Quién no ha dicho eso de “hoy paso de ir a correr que estoy mal”? Las enfermedades pueden variar desde las de tipo muscular-articular (espalda, rodillas, tobillos, lumbago, artrosis juvenil, arterioesclerosis y reuma) al dolor de cabeza, las afecciones respiratorias (mocos, alergia, tos, asma), las digestivas (acidez de estómago, ardor, gases, digestiones pesadas, gastroenteritis, diarrea, estreñimiento) la diabetes, los pólipos intestinales, el dolor de muelas, la tensión baja, la hipertensión, la tensión normal -que precede inequívocamente a cualquiera de las malas- o las típicamente femeninas como la regla, la ovulación o los calores menopáusicos. Y las masculinas: la masturbación ES deporte.
El individuo que se apoya en sus compañeros no consiguió poner excusas para no hacer deporte
–       No tienes tiempo. Trabajas muchas horas al día o estar en el paro te mantiene atado al ordenador por si recibes un correo milagroso con una oferta de empleo a la que nunca has aplicado. Tienes tiempo para ver la tele, estar en Facebook y Twitter durante horas, ver seis series simultáneamente (y comentarlas en Facebook y Twitter), jugar a la consola (y comentarlo en Facebook y Twitter), salir los fines de semana, ver el fútbol, la Fórmula 1 o el Moto GP (y comentarlo en Facebook y Twitter) y para buscar a amigas de la infancia en Badoo, pero nunca para hacer deporte.
–       Has decidido que primero tienes que adelgazar. Hacer deporte con sobrepeso puede ser peligroso para tus articulaciones. La salud es lo primero.
Este hombre ha sido capaz de estar 15 años poniendo excusas para no hacer deporte
–       No tienes dinero para pagar un gimnasio. Y ya dijimos que el deporte al aire libre conlleva una serie de riesgos para la vida derivados de los factores climatológicos extremos propios de Siberia, la Antártida, Oklahoma, el desierto de Atakama, Death Valley y la Península Ibérica.
–       Eres de los pocos españoles que tiene dinero, pero te aburres en el gimnasio. Y además, ver a la Roja con los colegas en el bar de al lado mientras te bajas cuatro cervecitas convalida como deporte de equipo.
–       No tienes la ropa de hacer deporte limpia. Desde hace dos meses. La gente tiene la manía de poner lavadoras a lo loco y después nos quejamos del cambio climático.
–       Justo el día en que ibas a empezar eres víctima de un GRAN drama personal: ingresan de urgencia a tu gato por una intoxicación de bolas de pelo, tu novia te deja por el entrenador cani de su gimnasio, has visto al hombre del que estás enamorada con camiseta de licra y escote o se te ha aparecido la mismísima Virgen de Fátima para revelarte el último misterio después de una sobredosis de LSD en una fiesta rave.
La virgen pone excusas para no hacer deporte
“Y recuerda: has de estar siempre disponible para mí, pues sobre ti y tu barriga recae el futuro de la humanidad.”
–       Estás de resaca. De lunes a domingo.
–       No puedes ir a nadar porque no te has depilado. Podrías hacer otra cosa pero entre los dolores articulares, el mal tiempo y la reposición de los Vigilantes de la Playa, el cuerpo hoy te pide agua.
–       Empiezas el lunes. El lunes que viene. No, el siguiente. El otro. Lo importante es no especificar JAMÁS de qué lunes estamos hablando.
–       Tienes que estudiar: para la ESO, la selectividad, la Universidad, el Master, el Posgrado o el psicotécnico del carnet de conducir. Estudiar es algo tan digno que nadie podrá reprocharte que elijas formarte en lugar de esculpir tu cuerpo. (Si lo hacen, tú háblales de Aznar, los abdominales, la Guerra de Irak y que ellos saquen sus conclusiones).
–       Tu problema es la soledad. No tienes con quién ir a hacer deporte y es por eso que tienes que quedarte en casa zampando donuts mientras lamentas tu poca vida social.
–       Ten cuidado con la excusa anterior. Solo es válida para exponerle a una persona no practicante. En caso de que se animen a acompañarte, vuelve a cualquiera de los anteriores puntos.

Con estos sencillos consejos, la conexión de whatsapp oculta, el buzón de Movistar activado y el carnet de colaborador de Cruz Roja, puedes ir tirando de aquí a septiembre. Suerte.
Homer no hace deporte
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  • marisol

    Jajaja!!! yo, esta mañana, me he levantado a las 6 a correr.
    A correr las cortinas para que no me diera el sol y seguir durmiendo!!!Sabias esa?
    Yo todas las que has dicho Diana ,las he oido en mi casa!
    Muy realista tu articulo.Es verdad que cuesta coger el hábito pero una vez que lo tienes te enganchas..yo soy adicta .

  • http://www.blogger.com/profile/08109994700459244991 Francisco Olmedo Palacios

    Había comido el hábito de ir a correr y llevo descansando dos días para que se quiten las agujetas 4 semanas ya… jajaja no vayamos a que me lesione…

  • http://www.blogger.com/profile/16732478151031673086 Ruben MV

    Joder llevo toda la semana intentando salir a correr, hoy me he puesto el despertador para las 7:30, me he levantado a las 11… hoy ya no se puede, hace mucho calor, de mañana no pasa, lo juro por el rey