“Escoge bien a tus exs, son para toda la vida”. No sé quién fue el primero en pronunciar esta frase, pero tenía más razón que el bueno de Galileo Galilei. Los exs son como los malos hermanos: puedes ignorarlos, odiarlos, evitarlos e incluso poner tierra de por medio, que siempre estarán ahí, unidos a ti por una cadena invisible. El tipo de cadena que une a las cosas con fatalidad, como al esclavo con su amo.
Las parejas, como cualquier ser vivo tienen sus etapas: nacimiento, crecimiento, reproducción y muerte. O, lo que es lo mismo: nos enamoramos con locura, follamos como salvajes, nos aburrimos del otro, pensamos en tener hijos (normalmente no los tenemos), empezamos a no soportarnos y lo dejamos. Bueno, alguien lo deja. Ya sabéis cómo va esto: no todo el mundo tiene el carácter y la fuerza de voluntad suficiente para asumir que las cosas no van bien y dar la estocada definitiva. Son los malos lo que hacen este tipo de cosas.
Y es así como se pasa de ser parte de una “feliz” pareja a tener una tensa relación con tu ex. Porque las relaciones con los ex, son tensas por definición. Uno no puede pretender que su ex pase a ser su mejor amigo (o amiga) de la noche a la mañana. De hecho, yo soy de la opinión de que cuanta menos se sepa del otro, mejor. Porque no es fácil encontrarte a la persona con la mantuviste una relación y compartiste tantas cosas y pasar a tratarlo con camaradería, mientras le comentas tu última conquista sexual. Las cosas no funcionan así.

Es importante dejar pasar un tiempo prudencial que permita enterrar el hacha de guerra antes de intentar mantener cualquier acercamiento con una ex pareja. Esto se llama higiene mental. Y es fundamental. Aunque desgraciadamente, no siempre funciona, y hay exs que se siguen odiando o deseando mutuamente, incluso varios años después de la ruptura. Y si no, siempre quedará esa calma tensa en el ambiente con la que disfrazar de cordialidad cada nuevo encuentro.
Éstas son las situaciones que se pueden dar al encontrarnos con nuestro/a ex:

Los dos hacéis como que no os véis.

Efectivamente, estáis a dos metros, en el mismo bar, pero no os estáis viendo. Podrías rozaros, tropezaros o tiraros una copa encima, que sois invisibles para el otro. Y viceversa. Es una situación un poco violenta –especialmente al principio- pero bastante más sana que otras opciones.

Tú haces como que no lo ves pero él/ella viene. A dar el coñazo.

Tu ex entra en un bar, e instintivamente, lo primero que hace es buscar tu cabezón entre la multitud,  como si el resto de las personas fuesen transparentes ante sus ojos. Fruto de un acto reflejo, tu mirada apenas se cruza unos segundos con la de esa persona y de inmediato, pasas a hacer que no lo ves. Esa milésima de segundo, ha sido suficiente para que él o ella se dirija hacia ti, como quién no quiere la cosa, para pararse a tu altura y decirte, muy sorprendido “joder, sí estabas aquí”. Le da igual con quién estés: tus amigos, tu amante o tu padre al cual, por cierto, odiaba. Esa persona viene siempre. Necesita hacerse notar.

Él/ella hace que no te ve, pero tú tienes la imperiosa necesidad de ir a saludar.

En este caso, tú eres el perseguidor, aunque no te guste reconocerlo. Eres tú el que estira el cuello cual un pajarillo intentando alimentarse, y el que se pasea de lado a lado de la discoteca para encontrar a tu presa: tu ex. Eso sí, como aquí todos somos muy dignos, cuando por fin lo ves, finges un sorprendente encuentro casual fruto del azar y de la probabilidad matemática que ha ido aumentando después de cada nuevo rodeo alrededor de la pista.

Te saluda y te habla efusivamente cuando no está con su nueva pareja.

Sea como fuere que te haya encontrado, una vez a tu lado, tu ex te adora. Da igual que te haya puesto los cuernos con medio pueblo, o que tú te hayas tirado a su mejor amigo, su respeto y admiración hacia ti es profundo y sincero, y aprovechará cada ocasión de ausencia de su pareja para decírtelo. Tu ex te quiere. Te lo mereces.

Cuando su pareja está delante hace como que no te ve.

El mismo que te adora, puede sufrir momentos de lapsus mentales cuando él/la susodicho/a se encuentra a su vera, apretando bien fuerte la correa. Es curioso cómo la gente pasa de darte la brasa un día hacer como si no te conociese al siguiente, en función de las personas que tenga a su alrededor. A esto yo le llamo tener personalidad.

Intenta meter su lengua en la boca de alguien en cuanto intuye tu presencia.

Tu ex te odia. No te preocupes, es de lo más habitual. Probablemente te odie en la misma media en que te desea. Así que, desesperado, intentará hacerte daño en cada ocasión sacando a pasear su lengua en cuanto nota que te aproximas a un radio inferior a 500 metros.

Te hace reproches/llora cuando os encontráis.

Tu ex es un cansino. Está triste y solo, y se dedica a reprocharte tus comportamientos –los pasados, presentes o futuros- cada vez que tiene ocasión. No se lo permitas. El victimismo es el cáncer de las relaciones humanas. La próxima vez que venga en ese plan, páralo: a llorar a su casa. También puedes facilitarle el Teléfono de la Esperanza o el de tu psiquiatra.

Eres tú el que llora.

Advierte a tus amigos de tu tendencia suicida para que controlen las dosis de trankimazin que eres capaz de ingerir en una noche. Bloquéalo en whatsapp, facebook, twitter y cuantas formas de comunicación posibles podáis establecer. No escuches a Pablo Alborán. (No lo escuches nunca, por dios).

Os tratáis con colegueo.

Qué bonito, qué buen rollo, qué amistad más sana. Sois tan educados, estáis tan a favor de la alianza de las civilizaciones que, desde que lo habéis dejado os queréis, si cabe, todavía más. Y os respetáis. Profundamente. Os alegráis tanto de la felicidad del otro, de que tenga un trabajo cojonudo como el que nunca tuvo estando contigo, de que su novia sea tan guapa o su novio tan listo que os podéis tomar unas copas juntos como si nada. Malditos cínicos.

Tenéis amigos en común y seguís coincidiendo.

No es que os busquéis voluntariamente, sino que las circunstancias hacen que sigáis coincidiendo con relativa frecuencia. Es una situación bastante violenta, fruto, en parte, a esa gañanada de tener que compartirlo todo, hasta los amigos. Por favor, intentad reservar a los buenos amigos en vuestro bando, y cuidadlos aunque tengáis pareja. El día de mañana lo agradeceréis. Y si no tenéis más amigos que los que os ha reportado esa relación entonces empezad por socializar un poco, antes de volver a enamoraros. Es bastante más urgente eso que una relación amorosa.

Os habéis convertido en mejores amigos.

Repito, ¿no tenéis amigos o qué coño os pasa? Tu ex no puede ser tu mejor amigo, a no ser que fuese muy amigo antes de ser tu pareja, en cuyo caso lo más probable es que te quedes sin amigo y sin pareja cuando todo se vaya al garete. Si insistes en reconquistar esa tierna relación de amistad, ten en cuenta que pueden saltar chispas en cualquier momento ¿No será que necesitas estar con él/ella a toda costa? A lo mejor es que queréis (o uno de los dos quiere) volver y revestís de amistad algo que tiene que ver más con el deseo y el control hacia el otro. O no. Pero entonces intenta ocultarle a tu próxima pareja que ese amiguito con el que vas a cine y a hacer extrañas rutas de senderismo te folló durante varios años y fue el primero en disfrutar de los tuppers de lentejas de tu santa madre.

No os veis y no sabéis nada el uno del otro

Pues deja de teclear su nombre en Google antes de que Snowden saque un informe con tu historial de ciberacoso y te ingresen en una institución mental. Y sin acceso a Badoo.
  • http://www.blogger.com/profile/11139969815438440369 Loribeth Guzmán Caba

    13- Conocidos, si acaso se ven.

    Cuando se ven por ahí a penas se dan una sonrisa, nada de saludos amistosos ( No somos amigos) fuimos pareja un tiempo pero tampoco es para reconocernos de inmediato con la necesidad de hablar con el otro, cada vez que nos veamos. Tampoco ignorar eh, porque es peor, eso de tratar de hacer como que no hemos visto a nadie ( Pasar toda una noche con los ojos puestos encima de esa persona para ver que no se de cuenta de que lo hemos visto).

    Me encanto 😉

  • http://www.blogger.com/profile/14318750773966536186 Rita

    El punto número 12 es el mejor, jajaja. Yo soy de esas, incapaz de cortar el hilo, aunque sea imaginario y desde el secreto.

  • http://www.blogger.com/profile/00402118193438758260 Voz en off

    Cada uno tiene una forma de superar esto!

  • http://www.blogger.com/profile/14681109770393710105 Olga Gomis España

    olé