“Izquierdas, tú no eres de izquierdas
Derechas, tampoco de derechas
Del centro, tú eres del centro, comercial! del centro comercial, anormal!”
                                                     “Centro Comercial. Lendakaris Muertos”
Después de cinco años de actividad, el centro comercial Dolce Vita de A Coruña anunciaba su cierre la semana pasada. una medida que se tomaba tras el abandono de Inditex (en 2012) y de Primark (2013). De los casi 113 locales que abrieron en su día, la última semana solo 9 continuaban su actividad. Entre ellos, Media Markt, que aprovechó, como siempre, para reventar los precios y agotar las existencias antes de echar el cierre en el Dolce Vita. Allí fueron –y siguen yendo- cientos de personas afanadas en comprar aparatejos tecnológicos al 50 por ciento de descuento –las necesiten o no, de eso se trata-. Quien lo desee, tiene hasta el 31 de este mes para pelearse por un plasma de 42 pulgadas con la señora de enfrente.
La razón por la que cierra Dolce Vita no es la crisis (¿qué crisis, señores de Inditex?) sino la competencia con el megalómano Marineda City, un despropósito conjunto de edificios comerciales que ocupan medio millón de metros cuadrados en una ciudad de 245.000 habitantes, y que, cuando abrió, en 2011, era el más grande de España y el tercero de toda Europa.
Era + adecuado "Desmesura City"
Marineda City, la nueva atracción turística de A Coruña.
para quien no lo sepa, A Coruña es una ciudad costera con una impresionante playa urbana (la de Orzán) y una de las más turísticas de Galicia, junto con Santiago de Compostela. Se encuentra situada en el extremo noroeste de la Península Ibérica, dentro de una zona de especial valor ambiental y paisajístico, las Rías Altas.
Además, su centro urbano es una zona particularmente comercial desde hace varias décadas, sobre todo, la mítica calle Barcelona, que registraba el tráfico de peatones más alto de toda Galicia.
¿Y qué han hecho las administre ? Lo A- normal: permitir la construcción de un titánico centro comercial a las afueras del casco urbano, consiguiendo, ya de paso, desviar el comercio grande, provocar cierres en el pequeño y trasladar parte del turismo a un puñetero parque industrial en medio de un cruce de carreteras que lo único que tienen de “marinero” es el nombre.
Un gigante, que aparte de comercios, tiene en su haber decenas de restaurantes, cines e incluso un hotel para que los visitantes no tengan que desplazarse de la claustrofóbica fantasía de acero, hormigón y luces de neón, con el riesgo de inhalar el aire puro de la brisa atlántica.
Recuerdo perfectamente cómo las televisiones anunciaron la apertura del Marineda, como si se tratase del mismísimo Carnaval de Tenerife o el discurso de Juancar.
Durante semanas, allí se crearon auténticas colas de anormales que intentaban encontrar aparcamiento (algo que resultaba incluso difícil con nada menos que 6.500 plazas construidas)  paralanzarse a la aventura de ir a un centro comercial a ver cosas tan espectacularmente singulares y exclusivas como tiendas de Zara, El Corte Inglés, Ikea o Decathlon y restaurantes McDonalds.
Algo menos de expectación, pero demasiada, también, recibió el centro comercial As Cancelas, en Santiago de Compostela, cuya apertura se produjo en noviembre de 2012 suponiendo el cierre de todas las salas de cine de la ciudad. Los CINESA, que operaban en el antiguo centro comercial Área Central, se trasladaron a As Cancelas, y la capital administrativa, cultural y universitaria de Galicia se quedó sin una sola sala de cine en sus calles. Todo un logro social. Algo que no debe de extrañarnos mucho, teniendo en cuenta que Pontevedra, mi ciudad, ostenta el honor de haberse convertido en la primera capital de provincia española en quedarse sin cines.
Después de varios meses, la empresa Cinexpo reabrió las salas pontevedresas de Vialia. Cómo no, en un centro comercial. Aunque pequeño.
Por si fuera poco, Galicia, con una población de poco más de 2.700.000 habitantes, y un millón de metros cuadrados de superficies comerciales repartidas en 42 centros, podría acoger otro megaproyecto comercial en la ciudad de Vigo, la más poblada de la comunidad y que a estas alturas “sólo” tiene seis centros comerciales de tamaño medio.
Uno de ellos, A Laxe, plantado en medio del puerto para dar la bienvenida a los turistas con el brillante rótulo rojo de Media Markt en la fachada.
Centro comercial A Laxe
El Centro Comercial A Laxe os da la bienvenida a Vigo.
Un grupo inversor británico planea construir Porto Cabral, un área que se cargaría de un plumazo gran parte de la oferta de ocio del casco urbano vigués, ya que pretenden dotarla de actividades culturales y deportivas, incluyendo, a lo bestia, un rocódromo, una pista de esquí y una zona para dar malditos paseos en barca bajo un techo hormigonado en una ciudad repleta de playas, con uno de los puertos pesqueros más grandes del mundo y con rutas en barco hasta el archipiélago de las Islas Cíes situado a 14 kilómetros de la ciudad olívica.
Pese a la oposición suscitada entre comerciantes y vecinos, los inversores ya han lanzado el dardo envenenado con el que los intereses privados consiguen hacer siempre negocio en nuestro hambriento país, aún a costa de nuestro paisaje y nuestro pequeño comercio y con el beneplácito de las administraciones locales: “se crearán 300.000 puestos de trabajo solo durante la construcción”. ¿Os suena a Eurovegas, verdad? A mí, demasiado.
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Anormales asaltando un centro comercial el primer día de rebajas
Cientos de páginas de turismo de Madrid y Barcelona hacen recomendaciones de los mejores centros comerciales en los que realizar tus compras –en el caso de Madrid, la propia página web de la Comunidad incluye una pequeña guía de estos establecimientos- mientras observamos dramáticamente cómo en las calles de las ciudades y pueblos echan el cierre cada día comercios tradicionales y vanguardistas, pequeños y medianos, que no llevan el sello de una gran compañía detrás.
Las nuevas áreas comerciales han planeado muy bien la jugada. No sólo tienen tiendas –textiles, especialmente- sino también locales de ocio y cultura –cines, teatros, boleras, restaurantes y hasta malditas discotecas- y oficinas para negocios privados y administraciones públicas. Algunos, incluso albergan viviendas y hoteles.
Pero lo verdaderamente jugoso del negocio está en convertir estos monstruos en auténticas zonas de esparcimiento familiar: hay guardería, parque infantil y peluquería para el pequeño, peluquería y guardería para el perro;, tiendas de ropa y peluquería para ella, tecnología y peluquería para él; y bares, bares y más bares para todos los gustos. Os dije que había peluquerías, ¿no? Ah! Y muchos centros de depilación láser. Afortunadamente, todavía no han contemplado a los abuelos en la oferta: no he visto una sola taberna donde se puedan fumar habanos mientras se juega al dominó.
Y, por supuesto, no puede faltar el brillante eslogan de “abrimos todos los días del año”. Con un horario ininterrumpido, de lunes a domingo, los 365 días del año.
Además del evidente daño a la economía de las ciudades, los centros comerciales suponen, a su vez, la desfiguración de las áreas urbanas que, históricamente han crecido en torno a su comercio.
Las –cada vez más grandes- áreas comerciales, desvían el flujo de personas de las calles y alteran la estructura urbana de la ciudad que pierde parte de su sentido -el de reunión, comercio y alegre ajetreo- cuando nosotros, los anormales, cogemos el coche cada sábado para introducirnos en estas nuevas cárceles que nos quitan la libertad a cambio del bombardeo constante de música pop, colores estridentes, comida prefabricada y altas dosis de aire acondicionado en verano y calefacción en invierno.
¿De verdad merece la pena abandonar nuestras calles por esto? ¿Para que nos tengan como un rebaño de ovejas dentro de una parcela cerrada, rodeados de cámaras de seguridad induciéndonos a no pensar en otra cosa que en consumir durante horas?
Yo me quedo con las olas de calor, la lluvia, la nieve y las ciglogénesis explosivas.
No seas anormal. No seas del centro comercial.
photos by: &
  • http://www.blogger.com/profile/10224599421697122076 Alex Prellezo

    Estoy de acuerdo contigo, Luis. Resido en California desde hace varios años y no hay nada más espantoso que esas zonas comerciales monstruosas, la mayoría de las veces, construidas en medio de la ¨nada¨. Son deprimentes. Siempre me acuerdo del encanto y personalidad que tienen el casco antiguo o el centro de muchas ciudades y pueblos en España, con sus plazas, fuentes, parques, y avenidas llenas de bares y comercios de todo tipo.

  • http://www.blogger.com/profile/17863451479827494080 Jose A.

    Enhorabuena de nuevo, Diana. Saludos

  • http://www.blogger.com/profile/06259790177864679295 Diana López Varela

    Gracias chicos. Y sí, es una copia total del modelo americano. Un comentario muy interesante, Luis. Saludos!

  • http://www.blogger.com/profile/03611475788214710921 Luis Prades Cabedo

    Se está copiando literalmente el modelo de ciudad norteamericana con sus “shopping mall” en la periferia, creando la necesidad de utilizar el automóvil para llegar a estos “no-lugares”.

    Es un modelo totalmente insostenible que destruye el comercio local y da la espalda a la ciudad en muchos sentidos, esto es mucho más grave en las ciudades europeas dado que tienen centros históricos, despreciando todo lo que éstos pueden ofrecer tanto a lugareños como a visitantes.

    La solución pasaría necesariamente por potenciar el comercio de calidad dentro de las ciudades, ofrecer todo tipo de productos y servicios a través de negocios locales o dicho de otra forma: que la ciudad sea en sí un gran centro comercial de calidad, en lugar de disgregar en el espacio todas las funciones que una ciudad debe cumplir.

    Por desgracia los chorizos que nos gobiernan desde hace décadas, haciendo gala de su anormalidad crónica, no saben ni quieren ver que un modelo más sostenible de ciudad redundaría en una economía más estable y próspera para todos.

  • http://www.blogger.com/profile/14126277542195094259 Anastasia Peña

    No se puede expresar mejor una de las causas de la decadencia del país. Fotos geniales de la pura realidad. Un saludo

  • http://www.blogger.com/profile/09637362976710807195 Diego Alcaine Torres

    Saramago decia “”El centro comercial es la nueva catedral de la sociedad actual”. Recomendable lectura de su novela “La Caverna”

  • http://www.blogger.com/profile/08899744974565126405 Alberto Velilla

    Una fotografía muy acertada del panorama comercial de nuestros días.
    Añadiendo que provoca una excalvitud de todo el personal que trabaja en esos centros ¿cómo puedes atender a tus hijos si trabajas sábados y domingos hasta las diez de la noche? y por un salario de menos cada día, por cierto.

  • http://www.blogger.com/profile/05559812306295338142 juan jesus Rch

    Post genial! !!!