Desde la nave del misterio y para todos vosotros, me pregunto hoy qué tienen las madres para querernos tanto a los hijos, aunque no seamos, ni por asomo, merecedores de tan incondicional amor. Y puntualizando, querernos, sobre todo para ellas. Un amor que oprime y ahoga. EL AMOR DE MADRE.
 
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“Te dije que si no te comías las lentejas, te las merendabas.” A hostias.
Desde nuestro nacimiento nos convertimos en el eje de sus vidas, sin comerlo ni beberlo. Viven tan convencidas de su importante labor que nada ni nadie puede quitarles de la cabeza que los hijos somos su más preciado tesoro. ¿Nunca habéis escuchado a vuestra madre decir eso de “lo hago por tu bien, ya sabes que yo por ti daría mi vida”? Por ejemplo, aquel día, cuando con 15 años te castigó tres meses sin salir, tiempo suficiente para que tu novia del instituto perdiese la virginidad con tu mejor amigo, fue POR TU BIEN, POR TU BIEN y sólo POR TU BIEN.
 
Les encanta decidir por los hijos, lo mismo da que tengas 5, 15 ó 40 años. Se toman su labor de protección tan a pecho que se comenta que incluso han llegado a interponerse entre sus hijos y sus parejas. Por su bien, claro está.
 
¿Qué cambios se producen en una mujer, aparentemente normal,  al convertirse en madre?
Estos son algunos que he podido observar en mi larga trayectoria como hija:
 
–        Una madre siempre sabe lo que tienes que hacer. Tu madre sabe lo que te conviene mejor que tú, porque te ha parido y eso la dota de un superpoder que le permite conectar su cerebro con el tuyo, mejor dicho, con tu subconsciente, para saber antes y mejor que tú que deberías dejar a ese capullo ególatra o afeitarte la barba porque el nuevo hipster es el quinqui de toda la vida.
 
–        Las hostias de las madres no duelen, porque te las dan desde el profundo amor que sienten hacia a ti. De hecho, cuando te la sueltan se están castigando a sí mismas por tus actos, culpa de la mala educación que te han dado.
 
–        Les encanta ser el poli bueno, pero para eso hace falta un poli malo. Suele ser tu padre. Ese hombre que, cuando llegue a la noche, “te vas a cagar”.
 
–        Es tu mejor amiga, y por ende, tú la suya, por eso no puedes negarle ningún cotilleo. “Quién te va a querer más que yo, que te he parido”. Supongo que el hecho de que te desgarren el coño, une mucho.
 
–        Y para asegurarse de que no le ocultas nada actúa como un detective. Ha leído 300 veces tus cartas y diarios del instituto y sabe dónde agachas los condones, la fusta y la vagina de plástico. Va a clases de informática para hackearte el facebook y el correo electrónico, no para ver la factura de la luz y pedir cita en el ambulatorio.
 
–        Controla tu ciclo menstrual o el de tu novia. Fíjate en las marcas del calendario de la cocina y verás cómo coinciden con tus tres abortos.
 
–        Recuerda: tu suegra puede caerte bien, pero NO ES TU MADRE. No es una amenaza, es una recomendación.
 
–        En caso de que le des la razón a tu padre en una discusión familiar puede recordarte que “si fuera por él, tú no estarías en este mundo”.
 
–        A tu madre no le llega con ser madre. Le sobra tanto amor maternal que también quiere ser abuela. Por eso le encanta recordarte que ella a tu edad “estaba casada y tenía 3 hijos”. “Mira a Shakira con 35…qué mayor se la ve” (Y luego te pregunta de qué quieres la tarta para celebrar tu 34 cumpleaños).
 
 
    Nunca reneguéis de vuestras madres porque, antes o después, os encontraréis diciendo eso de “quién te va a querer más que yo, que te he parido”.